marquelo
Negrito villero
Hora de entregarse al calor ceniciento de la llama
a recuperar todos los dichos
que señalaban a tus pies
de derechas hacia los sueños
de izquierdas
dándole vuelta a la muerte
como una senda cristalina sin fatiga.
El beso aparece y desaparece
el ojo lo suelta y lo encierra
sólo el alma lo hace viajar
con su respiración de suspiro.
Vuelcas tu pelo en su cresta luminosa
el aire viene a galope
estalla y gime
cuando el Sol lo hierve
agua desconocida
se filtra entre tus labios
acaso sea el mar dónde navego
la vida tiene ramas moviéndose:
es el invierno que se desnuda y anda;
mi alma cocida con tus manos
ahora, la herida es río
sólo gotea la noche
de ahí su sombra crece
y el amor se vuelve sonido
para no perderse
luego
todo vuelve a tener sentido.
a recuperar todos los dichos
que señalaban a tus pies
de derechas hacia los sueños
de izquierdas
dándole vuelta a la muerte
como una senda cristalina sin fatiga.
El beso aparece y desaparece
el ojo lo suelta y lo encierra
sólo el alma lo hace viajar
con su respiración de suspiro.
Vuelcas tu pelo en su cresta luminosa
el aire viene a galope
estalla y gime
cuando el Sol lo hierve
agua desconocida
se filtra entre tus labios
acaso sea el mar dónde navego
la vida tiene ramas moviéndose:
es el invierno que se desnuda y anda;
mi alma cocida con tus manos
ahora, la herida es río
sólo gotea la noche
de ahí su sombra crece
y el amor se vuelve sonido
para no perderse
luego
todo vuelve a tener sentido.