Quizás en éstos versos me vuelva poesía,
letras de ambulancia en la urgencia
de solventar sísmicas melodías,
o, estela moribunda de un barco al ocaso
de su ruta, sin más destino, que el del náufrago.
Quizás, como anhela el horizonte al caminante
para no sentirse solo como las estrellas
después de la noche cuando todo brilla,
el amor sea de nosotros el atajo.
Quizás tú, de luz y eternidad, desvistas
las profundas sombras que cuelgan la vida
y así, sin la soga apretando lo cotidiano,
sea libre para amarte hasta lo inmarcesible.
Quizás no habrán sonrisas jugando con el sol
ni rimas de carnaval en tierras mojadas
porque el que muerde demasiado
masticar no puede
ni las vueltas de la vida terminan igual.
Quizás, entre las manos, el reloj se detenga
y éste sentir, ya en anacronía;
quizás, una vez más, suspire de amor inmenso
como un río sobreviviendo en el mar.
letras de ambulancia en la urgencia
de solventar sísmicas melodías,
o, estela moribunda de un barco al ocaso
de su ruta, sin más destino, que el del náufrago.
Quizás, como anhela el horizonte al caminante
para no sentirse solo como las estrellas
después de la noche cuando todo brilla,
el amor sea de nosotros el atajo.
Quizás tú, de luz y eternidad, desvistas
las profundas sombras que cuelgan la vida
y así, sin la soga apretando lo cotidiano,
sea libre para amarte hasta lo inmarcesible.
Quizás no habrán sonrisas jugando con el sol
ni rimas de carnaval en tierras mojadas
porque el que muerde demasiado
masticar no puede
ni las vueltas de la vida terminan igual.
Quizás, entre las manos, el reloj se detenga
y éste sentir, ya en anacronía;
quizás, una vez más, suspire de amor inmenso
como un río sobreviviendo en el mar.
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