Affer
Poeta recién llegado
Desde la cima del Carmelo las estrellas brillaban
con rutilante fulgor
pristinas emociones se elevaban en plegaria.
Era mi alma que yacía inerte
entre el espacio y la mente
inquiriendo placidez,
tal vez adormecimiento.
Desde el Carmelo, como antaño
dioses en la forma de hombres
fraguando sosiego en palabras sentidas.
Y mi corazón se desleía en el silencio
de su grandeza.
con rutilante fulgor
pristinas emociones se elevaban en plegaria.
Era mi alma que yacía inerte
entre el espacio y la mente
inquiriendo placidez,
tal vez adormecimiento.
Desde el Carmelo, como antaño
dioses en la forma de hombres
fraguando sosiego en palabras sentidas.
Y mi corazón se desleía en el silencio
de su grandeza.
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