luismiguelmorales
Poeta recién llegado
Cielos, cómo brilla hoy el valle. Con los ojos aún cansados se sentó sobre el camastro y estuvo un largo rato sin apartar la mirada, hasta que su boca se abrió en un gran bostezo y se incorporó lentamente, dio un par de pasos y comenzó a quitar las chinchetas que mantenían el póster pegado a la pared, lo enrolló y abrió la taquilla para guardarlo y coger otro; al desplegarlo sintió las olas jugando con el velero mientras sus ocupantes luchaban, desesperados, por mantenerlo a flote. Sonó la sirena y a continuación se oyó la voz del funcionario ¡Vamos, 114, al patio!