• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Libros sagrados

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy sólo un testigo de Dios cuando tú estás conmigo,
creyente confieso del placer de tus labios,
sirviente de cada segundo que convivo contigo
y esclavo dichoso de tus besos diarios.

Que el Juicio Final me tome postrado a tu cuerpo,
dormido entre tus lagunas y tus desiertos,
que no exista jinete que cabalgue completo
mi puño de espinas, que sin ti respiro muertos.

No besarte es un tiempo perdido
de esos donde todos los santos lloran,
te cuento que el diluvio no habría ocurrido
si los dioses no ocuparan a quienes los adoran.

Los libros sagrados que me leo al dormir
tienen en cada página un aroma tuyo,
catorce lunas seguidas y vuelvo a sonreír
cuando tu voz me acaricia como un capullo.

Que el Juicio Final me descubra en tu ombligo,
que el tercer día de mi muerte preguntes por mí,
que el deseo sea algo más que lo que digo
cuando canto un Aleluya porque vienes aquí.

Mi caminata de cuarenta años fue por verte desnuda,
la serpiente me propuso enamorarme de ti,
veo tan sólo tu sombra y mi cuerpo suda
vinagre y aceite si me respondes que sí.
 
Soy sólo un testigo de Dios cuando tú estás conmigo,
creyente confieso del placer de tus labios,
sirviente de cada segundo que convivo contigo
y esclavo dichoso de tus besos diarios.

Que el Juicio Final me tome postrado a tu cuerpo,
dormido entre tus lagunas y tus desiertos,
que no exista jinete que cabalgue completo
mi puño de espinas, que sin ti respiro muertos.

No besarte es un tiempo perdido
de esos donde todos los santos lloran,
te cuento que el diluvio no habría ocurrido
si los dioses no ocuparan a quienes los adoran.

Los libros sagrados que me leo al dormir
tienen en cada página un aroma tuyo,
catorce lunas seguidas y vuelvo a sonreír
cuando tu voz me acaricia como un capullo.

Que el Juicio Final me descubra en tu ombligo,
que el tercer día de mi muerte preguntes por mí,
que el deseo sea algo más que lo que digo
cuando canto un Aleluya porque vienes aquí.

Mi caminata de cuarenta años fue por verte desnuda,
la serpiente me propuso enamorarme de ti,
veo tan sólo tu sombra y mi cuerpo suda
vinagre y aceite si me respondes que sí.
Para ella eres el elegido. Un abrazo, Robsalz.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba