Ay de mí, burdo consuelo
doy a mi ánima que terca,
pide, solo no por ver el cielo
el frío beso de la parca cerca.
Que en esta hora de ausencia
la dulce noche silente toca,
quedo rozar por mi querencia
como una ola al besar la roca.
Y mientras tanto así muy quedo
suelen pasar las horas muertas,
yo de locura ahogarme puedo
por ver mi sueño tras las puertas.
Si hay más allá de esta cadena
de carne y sangre que esclaviza,
otro lugar, do no haya penas;
que por partir llevo ya prisa.
Mas cuando cerca se avizora
el dulce puerto tanto soñado,
suele llegar la terca aurora
y pierdo el rumbo ya trazado.
Sordo a mi ruego, crüel destino
esta mi lid, aunque no quiera;
que se ha trazado ya el camino,
morir de amor aunque no muera.
doy a mi ánima que terca,
pide, solo no por ver el cielo
el frío beso de la parca cerca.
Que en esta hora de ausencia
la dulce noche silente toca,
quedo rozar por mi querencia
como una ola al besar la roca.
Y mientras tanto así muy quedo
suelen pasar las horas muertas,
yo de locura ahogarme puedo
por ver mi sueño tras las puertas.
Si hay más allá de esta cadena
de carne y sangre que esclaviza,
otro lugar, do no haya penas;
que por partir llevo ya prisa.
Mas cuando cerca se avizora
el dulce puerto tanto soñado,
suele llegar la terca aurora
y pierdo el rumbo ya trazado.
Sordo a mi ruego, crüel destino
esta mi lid, aunque no quiera;
que se ha trazado ya el camino,
morir de amor aunque no muera.