Carlos Rodríguez Morales
Poeta recién llegado
Un largo paseo me trajo aquí,
un eco de cristal en los tímpanos,
debe ser la lluvia en las colinas
piedras con rostro de niños.
Se destrozan, vuelven a mirarse
la sociedad y sus hijos
las espinas crecen en los helechos
en agua que no has de beber.
Gasto mi cuerpo en placeres
donde nadie se oculta,
tengo el tiempo
de religiones que no se practican.
De mis pisadas harán leña
aquellos que no me amaron
duermo tranquilo
de haber existido en mis errores.
Cuánto cuesta extraviarse
en el teatro de lo absurdo,
nos refugiaremos hasta mañana
atentos al sitio donde lo imposible
se hace verdadero.
Nos amaremos en Lima
o en cualquier parte del mundo.