tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Imagino encontrarme frente a frente con mi determinación moral y reflexiva, que intentaría indudablemente, una vez mas, preservarme como unidad de razonamiento. Me toparía a mi mismo como sujeto, con la capacidad para disociar y rebatir cualquier postura, con un concepto de insociabilidad supremo perfecto y concluyente.
Buscaría entonces ese momento único e instantáneo, donde prolifera, según creo, la imaginación, ese espacio indómito, donde se cruzan las fronteras sensitivas y emocionales, ese vértice, donde las sensaciones desvanecen y los sentidos se diluyen tal vez allí encuentre todas mis respuestas, allí donde la liminalidad del instante más propicio, hará que mi maravilloso ego desaparezca de mi universo, desmembrándome como esencia e historia, con el desarraigo ecuánime del desencuentro entre mis vislumbraciones abstractas y tangibles.
Llegaría hasta los límites de la consciencia, e intentaría una percepción inversa a mis sentidos. Ingresaría a un mundo tan irreal como mis pensamientos imperfectos, invivibles, fuera de un contexto convencional.
Alienando los sentidos, descorriendo la cordura hacia un punto extremo, ligado tal vez a mi costado mas absurdo, zúrrelo, indeterminado, onírico.
Perdidamente extraviado en las calles de mi mente, suponiendo un deja vu constante, repetitivo, sometido al detalle evolutivo de una fantástica manía.
Y quizás en ese preciso segundo de libertad, le dé paso a la creación de una nueva idea, en pos de mi desubjetivación.
Buscaría entonces ese momento único e instantáneo, donde prolifera, según creo, la imaginación, ese espacio indómito, donde se cruzan las fronteras sensitivas y emocionales, ese vértice, donde las sensaciones desvanecen y los sentidos se diluyen tal vez allí encuentre todas mis respuestas, allí donde la liminalidad del instante más propicio, hará que mi maravilloso ego desaparezca de mi universo, desmembrándome como esencia e historia, con el desarraigo ecuánime del desencuentro entre mis vislumbraciones abstractas y tangibles.
Llegaría hasta los límites de la consciencia, e intentaría una percepción inversa a mis sentidos. Ingresaría a un mundo tan irreal como mis pensamientos imperfectos, invivibles, fuera de un contexto convencional.
Alienando los sentidos, descorriendo la cordura hacia un punto extremo, ligado tal vez a mi costado mas absurdo, zúrrelo, indeterminado, onírico.
Perdidamente extraviado en las calles de mi mente, suponiendo un deja vu constante, repetitivo, sometido al detalle evolutivo de una fantástica manía.
Y quizás en ese preciso segundo de libertad, le dé paso a la creación de una nueva idea, en pos de mi desubjetivación.