Nommo
Poeta veterano en el portal
Cuando no me estás mirando, todavía me entretengo contaminándote.
Sé que el vicio no llama a tu puerta.
Pues te estuvo impidiendo vivir la vida humana, en toda su dimensión.
Una vez liberada de su Porca Miseria, individual y colectiva, te has hecho fuerte y remas,
con autoridad, en dirección hacia una isla desierta espectacular. Ya,
no va tu embarcación, a la deriva, por el Mar de tempestades, que no tiene fin.
Entonces, me señalas como el culpable, el fornicador, el pagano indeseable que se apartó de la cristiandad
europea. Precisamente porque anuncio, como un bribón, puritos de tabaco que entran bien,
en los pulmones y en el pecho.
Aliándome, según piensas, con Satanás, que a todos quiere subyugar,
haciéndoles respirar un aire viciado. Soy el guardián del estornudo y de la alergia primaveral.
Pero te amo, en la distancia, y desde que me abandonaste a mi suerte,
olfateo el camino para dar con tus huellas, aunque salieras volando,
agarrada a una cometa que flotaba en el vendaval de Amor.
Sé que el vicio no llama a tu puerta.
Pues te estuvo impidiendo vivir la vida humana, en toda su dimensión.
Una vez liberada de su Porca Miseria, individual y colectiva, te has hecho fuerte y remas,
con autoridad, en dirección hacia una isla desierta espectacular. Ya,
no va tu embarcación, a la deriva, por el Mar de tempestades, que no tiene fin.
Entonces, me señalas como el culpable, el fornicador, el pagano indeseable que se apartó de la cristiandad
europea. Precisamente porque anuncio, como un bribón, puritos de tabaco que entran bien,
en los pulmones y en el pecho.
Aliándome, según piensas, con Satanás, que a todos quiere subyugar,
haciéndoles respirar un aire viciado. Soy el guardián del estornudo y de la alergia primaveral.
Pero te amo, en la distancia, y desde que me abandonaste a mi suerte,
olfateo el camino para dar con tus huellas, aunque salieras volando,
agarrada a una cometa que flotaba en el vendaval de Amor.
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