Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
LÍRICA, IMÁGENES DIFUNTAS.
Anhelo en el alma y quiero
romper los paisajes del aura.
Rincón muerto espacio vacío
el aire es cubil de mis entrañas
dando a los troncos retorcidos
todas las raíces de mi pensamiento.
Y tú amigo me yaces sin latido
en el fondo de mi pensamiento,
arropo tus sonidos en las palabras
y siento cuánto te echo de menos.
Al arbitrio de un juicio sin esqueletos
pediré a tus muertos como mis testigos.
Un Febrero angosto siembra campos
y sin flor de romero me va meditando la frente
aquéllos, tus rezos y los míos
se van quedando inertes en las manos
poética entraña de la vida y en dolor
por mis ojos va pasando,
tristeza en lluvia y sin agua
me vas mojando la sangre
lacera al labio el beso de un espectro
y al averno le pediré que vaya encendiendo
todas las teas que están durmiendo
en las cuencas.
¿Dónde está la siembra del agricultor
que como poeta peino a los mares de la tierra?
Siento y cuando canto abrazo a los abismos
y padezco que estoy sólo,
pero a la sazón de un universo estrellado
enciendo con mis dedos todos los planetas.
Tantas cosas no laten que parecen que están muertas
en un sueño las batallas queman mis estandartes
y en el subsuelo de mi latido te lucho
como mendigo que le pide limosna a la muerte.
Imploro al herrero que me haga lágrimas
para no pasar sed en los desiertos.
Juan José Marin.
Anhelo en el alma y quiero
romper los paisajes del aura.
Rincón muerto espacio vacío
el aire es cubil de mis entrañas
dando a los troncos retorcidos
todas las raíces de mi pensamiento.
Y tú amigo me yaces sin latido
en el fondo de mi pensamiento,
arropo tus sonidos en las palabras
y siento cuánto te echo de menos.
Al arbitrio de un juicio sin esqueletos
pediré a tus muertos como mis testigos.
Un Febrero angosto siembra campos
y sin flor de romero me va meditando la frente
aquéllos, tus rezos y los míos
se van quedando inertes en las manos
poética entraña de la vida y en dolor
por mis ojos va pasando,
tristeza en lluvia y sin agua
me vas mojando la sangre
lacera al labio el beso de un espectro
y al averno le pediré que vaya encendiendo
todas las teas que están durmiendo
en las cuencas.
¿Dónde está la siembra del agricultor
que como poeta peino a los mares de la tierra?
Siento y cuando canto abrazo a los abismos
y padezco que estoy sólo,
pero a la sazón de un universo estrellado
enciendo con mis dedos todos los planetas.
Tantas cosas no laten que parecen que están muertas
en un sueño las batallas queman mis estandartes
y en el subsuelo de mi latido te lucho
como mendigo que le pide limosna a la muerte.
Imploro al herrero que me haga lágrimas
para no pasar sed en los desiertos.
Juan José Marin.
::