BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
De nada sirve
ese estúpido millar
aturdiendo secuencias
desnudos corporales
en la incitación cotidiana
lo emasculado como llama
en lo eficiente del día/ y ese inútil
efecto de los látigos reunidos.
El cansancio voraz que confunde
hormigas con galaxias, siglos con proverbios,
de nada sirven. Se han intuido las distancias:
sabemos, ahora, que un hombre nacido
en el pleistoceno de nuestra hermosa nación,
nació para la amargura de la silla vocacional;
también conocemos el paradero de los muebles organizados
consuetudinariamente: espabilemos pues las ropas,
los resultados de los exámenes, y la convicción propia,
que no cesa de amargar el caminar lento, denso e inactivo
de una mariposa.
©
ese estúpido millar
aturdiendo secuencias
desnudos corporales
en la incitación cotidiana
lo emasculado como llama
en lo eficiente del día/ y ese inútil
efecto de los látigos reunidos.
El cansancio voraz que confunde
hormigas con galaxias, siglos con proverbios,
de nada sirven. Se han intuido las distancias:
sabemos, ahora, que un hombre nacido
en el pleistoceno de nuestra hermosa nación,
nació para la amargura de la silla vocacional;
también conocemos el paradero de los muebles organizados
consuetudinariamente: espabilemos pues las ropas,
los resultados de los exámenes, y la convicción propia,
que no cesa de amargar el caminar lento, denso e inactivo
de una mariposa.
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