PINGUY
Poeta recién llegado
Sirena sincera,
de amor mensajera.
Dime si alguna vez volveré a ver tu belleza
que sólo a la más bella estrella se asemeja.
Aquí naufragado te espero.
El mar, la Tierra y el Cielo
me acompañan en mi encierro.
Solo y sin compañía alguna me encuentro,
pudiendo verme por dentro,
observo con lamento
que no tiene posible fin mi sufrimiento.
Sin tu compañía serena
vagaré por inquietas sendas,
oscuras, vagas y prisioneras
de las que tú sólo me sacarás, mi fiel sirena-
Ven, acércate a mí
y volveremos el Amor a sentir,
con toda su fuerza nos elevará
hacia estados de ánimo antes desconocidos.
Con esa energía de la que él emana,
nos veremos envueltos en juegos prohibidos.
de los que gozaremos con todos nuestros sentidos,
embarcándonos hacia lo no fingido,
procurando, eso sí, que todo nos vaya bonito.
¡Sirena! Ahora no me abandones.
Contigo y tu fuerza,
podré mi camino emprender,
sin posibles dudas ni reproches
que me hagan desfallecer.
Pongo en ti mis esperanzas e ilusiones,
sírvete en acompañar mis día y noches.
De ti ya no me alejaré,
me tendrás puntual y fiel
pues de ti para siempre me enamoré.
Y contigo, en tu mar, tu Cielo, tu Infierno y tu divagar
me gustaría por la Eternidad estar.
Que sin ti ya no soy nada,
y como colilla tirada
que es pateada y pisoteada,
yo me convertiré si tu compañía.
Sirena, dame otro beso y todo olvidemos.
Volvamos a empezar,
que mi llanto es sincero
y con él lo que pretendo
es que nos volvamos a enamorar
para el resto de los tiempos,
y que en nuestro particular firmamento
por cada uno de nuestro besos
nazcan incomparables luceros.
JUAN MANUEL PEÑA RAMIREZ (PARLA-MADRID)
de amor mensajera.
Dime si alguna vez volveré a ver tu belleza
que sólo a la más bella estrella se asemeja.
Aquí naufragado te espero.
El mar, la Tierra y el Cielo
me acompañan en mi encierro.
Solo y sin compañía alguna me encuentro,
pudiendo verme por dentro,
observo con lamento
que no tiene posible fin mi sufrimiento.
Sin tu compañía serena
vagaré por inquietas sendas,
oscuras, vagas y prisioneras
de las que tú sólo me sacarás, mi fiel sirena-
Ven, acércate a mí
y volveremos el Amor a sentir,
con toda su fuerza nos elevará
hacia estados de ánimo antes desconocidos.
Con esa energía de la que él emana,
nos veremos envueltos en juegos prohibidos.
de los que gozaremos con todos nuestros sentidos,
embarcándonos hacia lo no fingido,
procurando, eso sí, que todo nos vaya bonito.
¡Sirena! Ahora no me abandones.
Contigo y tu fuerza,
podré mi camino emprender,
sin posibles dudas ni reproches
que me hagan desfallecer.
Pongo en ti mis esperanzas e ilusiones,
sírvete en acompañar mis día y noches.
De ti ya no me alejaré,
me tendrás puntual y fiel
pues de ti para siempre me enamoré.
Y contigo, en tu mar, tu Cielo, tu Infierno y tu divagar
me gustaría por la Eternidad estar.
Que sin ti ya no soy nada,
y como colilla tirada
que es pateada y pisoteada,
yo me convertiré si tu compañía.
Sirena, dame otro beso y todo olvidemos.
Volvamos a empezar,
que mi llanto es sincero
y con él lo que pretendo
es que nos volvamos a enamorar
para el resto de los tiempos,
y que en nuestro particular firmamento
por cada uno de nuestro besos
nazcan incomparables luceros.
JUAN MANUEL PEÑA RAMIREZ (PARLA-MADRID)