Alberto Ruiz
Poeta recién llegado
Es medianoche y te estoy llorando
Como un niño perdido en pesadillas,
Y en cada lágrima va un cementerio
Y una amarga sepultura vacía
Me duele haber quedado opacado
De los ojos de tu corazón,
Que mi existencia haya sido tirada
En los obscenos basureros
De la calle de los sueños rotos,
Y que ni siquiera haya dejado
Una sola huella en ti.
Me es inevitable recordar
Tu figura besada por fríos espejos,
Tus ojos de tierra fértil,
Tu cabello negro como un cuervo
Y tu sonrisa de oro
¡Oh, como mendigan esos recuerdos!
También lloran los poemas
Que con la sangre de mi amor te regalé,
Lloran y se cortan las venas
Como suicidas enloquecidos,
Arde mi corazón de pena
En mi pecho herido.
¡Ojalá la luna baje y escupa
Su lastima en el charco de mi alma!
¡Ojalá el silencio me golpee y me deje
Solo en el desierto de eternas noches!
Para que venga cabalgando el olvido
Y se coma brutalmente mi cerebro,
Y también deje en blanco mi corazón
Para intentar empezar de nuevo.
Como un niño perdido en pesadillas,
Y en cada lágrima va un cementerio
Y una amarga sepultura vacía
Me duele haber quedado opacado
De los ojos de tu corazón,
Que mi existencia haya sido tirada
En los obscenos basureros
De la calle de los sueños rotos,
Y que ni siquiera haya dejado
Una sola huella en ti.
Me es inevitable recordar
Tu figura besada por fríos espejos,
Tus ojos de tierra fértil,
Tu cabello negro como un cuervo
Y tu sonrisa de oro
¡Oh, como mendigan esos recuerdos!
También lloran los poemas
Que con la sangre de mi amor te regalé,
Lloran y se cortan las venas
Como suicidas enloquecidos,
Arde mi corazón de pena
En mi pecho herido.
¡Ojalá la luna baje y escupa
Su lastima en el charco de mi alma!
¡Ojalá el silencio me golpee y me deje
Solo en el desierto de eternas noches!
Para que venga cabalgando el olvido
Y se coma brutalmente mi cerebro,
Y también deje en blanco mi corazón
Para intentar empezar de nuevo.