Llanto en el lago

chalaramoscuencamendez

Poeta que considera el portal su segunda casa
“De triste empalago . . .”

Ojos que se humedecen, inyectadas pupilas,
pestañas mariposas son redes que deshilas,
tejida en un chinchorro se apresa una tragedia,
Janitzio se sorprende por mi alma que te asedia.

Tormenta, lluvia negra, cual nube se adivina,
bañado en propias aguas de espuma blanquecina
me queda poco tiempo, llegué tarde a tu vida,
mas, tengo la esperanza mi ser en ti se anida.

Sin brújula naufrago, el vigor ya fracasa,
te pido que me salves ven pronto en tu barcaza
flotante, cariñosa, con cadencia de amor
tus remos multipliquen las ondas del candor.

Soy el pescado blanco que agónico se queja,
acuoso ser plateado que nadando se aleja,
¿seré por siempre, yo, con toda mi entereza
p’urhépecha de estirpe, fiel linaje de alteza?

Sueño con un estanque pausado y redimido
con aquellos paisajes que recobren sentido,
que emerjan de sus entrañas lindas primaveras,
que ecología y naturaleza sean verdaderas.

¡Qué mi llanto colme la inmensidad del lago,
qué mis lágrimas tristes sean salado empalago!;
han muerto atardeceres fugaces que fluyeron
ocasos palpitantes de brisas que se fueron.

Temprana oscuridad frágil tenue espesura,
deseo besar tus labios la miel de su dulzura,
tal vez alguna noche vagando en la ribera
comprenderá la luna a este ser que te espera.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Isla de Janitzio, Lago de Pátzcuaro, Michoacán de Ocampo, México . . .

Reg. SEP Indautor No. 03-2016-070109301200-14
 
Última edición:
Ojos que se humedecen, inyectadas pupilas,

pestañas, mariposas, son redes que deshilas,

tejida en un chinchorro, se apresa una tragedia,

Janitzio se sorprende, por mi alma, que te asedia.


Tormenta, lluvia negra, cual nube se adivina,

bañado en propias aguas, de espuma blanquecina,

me queda poco tiempo, llegué tarde a tu vida,

mas tengo la esperanza, mi ser en ti se anida.


Sin brújula naufrago, el vigor ya fracasa,

te pido que me salves, ven pronto en tu barcaza,

flotante, cariñosa, con cadencia de amor,

tus remos acaricien las ondas del candor.


Soy el pescado blanco que, agónico, se queja,

acuoso ser plateado que, nadando, . . . se aleja,

¿seré por siempre yo, con toda mi entereza,

p’urhépecha, de estirpe, fiel linaje, . . . de alteza?


Sueño con un estanque, pausado y redimido,

con aquéllos oleajes que recobren sentido,

que emerjan de sus entrañas primaveras,

que ecología y natura sean verdaderas.


¡Qué mi llanto colme la inmensidad del lago,

qué mis lágrimas, tristes, sean salado empalago!;

han muerto atardeceres, fugaces, que fluyeron,

ocasos que marchitan las brisas, que se fueron.


Temprana oscuridad, frágil, tenue espesura,

deseo besar tus labios, la miel . . . de su dulzura,

tal vez alguna noche, vagando en la ribera,

comprenderá la luna a éste ser, que . . . te espera.


Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda

Isla de Janitzio, Pátzcuaro, Michoacán de Ocampo, México . . .

Reg. SEP Indautor No. 03-2016-070109301200-14
Bello poema, me ha gustado amigo poeta. Un abrazo. Paco.
 
Una buen oda de amor en versos con mayoría alejandrinos con pareados que le dan buena musicalidad al recitado, aunque se encuentran algunos tropezones.

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NB:He tenido que editar el título ya que no se admite todo en mayúsculas.
 

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