Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Volar placidamente
para ahogar el fuego;
túnica de amor la luna fluye.
El sol se plasma cada mañana,
ola tendida, iluminando tiempo;
descansa un día, extiende luz,
tras el trasluz de mi ventana.
¡Quiero subir! Hasta la nube roja;
vistiendo intenso, mi universo, cantar;
girando en peremne eternidad del tiempo,
en aquella hoja que se sonroja,
por perder el concierto de sus versos.
Corre, ¡corre nube roja!...hasta esa brisa,
sin consuelo, quiero llenar de cielo sus sentidos,
extendiendo mi amor, ¡no cínico!...hasta el hielo
que se diluye sin sentido, porque auque sea frió,
con mi fuego yo lo amo;¡yo lo quiero!...
para ahogar el fuego;
túnica de amor la luna fluye.
El sol se plasma cada mañana,
ola tendida, iluminando tiempo;
descansa un día, extiende luz,
tras el trasluz de mi ventana.
¡Quiero subir! Hasta la nube roja;
vistiendo intenso, mi universo, cantar;
girando en peremne eternidad del tiempo,
en aquella hoja que se sonroja,
por perder el concierto de sus versos.
Corre, ¡corre nube roja!...hasta esa brisa,
sin consuelo, quiero llenar de cielo sus sentidos,
extendiendo mi amor, ¡no cínico!...hasta el hielo
que se diluye sin sentido, porque auque sea frió,
con mi fuego yo lo amo;¡yo lo quiero!...
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