Después de un amor verosímil siempre llegan estos días,
traen con ellos la garúa,
esa que viene a insistir en lo que se trata de evitar.
Llega la paranoia acompañándome en cada movimiento,
la paranoia de saber que...
Saber que ahora volvemos a ser gentes desconocida.
Las horas en particular pasan altivas, burlándose,
dándose una gran importancia, que no se daban.
Rompiendo a jirones mi calma.
A veces la brisa asoma su nariz doliente.
Cuando éramos nosotros,
no imponía su furia ¡tal vez no me reconoce sin ti!
Me escondo de la algarabía que no respeta,
si parezco un niñito pobre, y soy pobre,
y ni siquiera tengo las limosnas que recibía de tu lástima.
Empiezan a hacer acto de presencia los recuerdos despedazantes.
El poder comprender que hubieron situaciones bellas,
que hoy para mi posición son nefastas.
Después de un amor verosímil siempre llegan estos días,
la nostalgia me apresa,
y lo único es..., esperar que pasen.