Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cieno, podrido como el cieno,
con la sonrisa seca,
como un ángel que peca.
Poco de todo, nada bueno.
Lo malo se agudiza
prendido en la ceniza.
Y en la caída más veneno.
La mano oscura y fría
con sed y anomalía.
Sin cruz ni luz de Nazareno.
La boca ciega y rota,
marchita en su derrota.
Quemado, y por el cielo, trueno.
Solo estoy, viejo amigo,
solo sin Dios ni abrigo.
Lleno,
de tal vacío, lleno.
con la sonrisa seca,
como un ángel que peca.
Poco de todo, nada bueno.
Lo malo se agudiza
prendido en la ceniza.
Y en la caída más veneno.
La mano oscura y fría
con sed y anomalía.
Sin cruz ni luz de Nazareno.
La boca ciega y rota,
marchita en su derrota.
Quemado, y por el cielo, trueno.
Solo estoy, viejo amigo,
solo sin Dios ni abrigo.
Lleno,
de tal vacío, lleno.