almacautiva
Poeta adicto al portal
Pensaba hoy, qué breve sería todo
con tan sólo llevarte.
Aunque tan sólo a ratos conversaras
con el peremne luto de tus manos
o el corazón ajado de tus dedos.
En versos blancos, en miradas negras.
Aunque con tus silencios de cristal hablaras
al óleo de tus noches de ceniza.
Aunque callases, y tu voz llorara;
y lloraran tu cuello y tus muñecas.
Y tu pelo, y tus ojos, y tu pecho.
Y no dijeras nada.
Y tus pupilas
se encerraran en párpados ajenos
que no se abriesen más.
Aunque tu cuerpo
-esa ciudad de voluntad vencida-
jugara con mi piel y mi desorden
en un vagón de veinte mil miradas.
De luces de papel y compañías
vacías como siempre de tu nombre.
con tan sólo llevarte.
Aunque tan sólo a ratos conversaras
con el peremne luto de tus manos
o el corazón ajado de tus dedos.
En versos blancos, en miradas negras.
Aunque con tus silencios de cristal hablaras
al óleo de tus noches de ceniza.
Aunque callases, y tu voz llorara;
y lloraran tu cuello y tus muñecas.
Y tu pelo, y tus ojos, y tu pecho.
Y no dijeras nada.
Y tus pupilas
se encerraran en párpados ajenos
que no se abriesen más.
Aunque tu cuerpo
-esa ciudad de voluntad vencida-
jugara con mi piel y mi desorden
en un vagón de veinte mil miradas.
De luces de papel y compañías
vacías como siempre de tu nombre.