Sharito Mar
Poeta recién llegado
LLEVO
Derechos de Autor a nombre de Sharito Mar
Todos los Derechos Reservados 2005-2006
protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual
En una noche de estrellas,
se pierde mi alma,
colgada en las alas
de una de ellas.
Llevó en mi pecho el amor,
y resguardo entre el cabello
el beso sútil de algún dolor,
aquella sonrisa inerte de una decepción,
sueños hechos y otros truncados,
mirar sereno tantas veces pausado.
Llevo la vida entre flores
gardenias llorando melancolía,
rosas con espinas,
hojas de otoño,
tantos inviernos ya idos,
y una dulce primavera
atisbando en cualquier esquina.
Despojada de disfraces soy y seré,
sonrisas hechas de la nada,
llanto surgiendo de mi pecho,
sollozos casi lastimeros
pero sigo surgiendo con amor
abrazada con el en cada madrugada.
Llevó la fotografía colgada
en la memoria de mi edad,
no caben hojas gastadas en mi bolso,
y las suelas rotas de mis pasos,
surcan entre el polvo de los caminos,
experiencias, verdades, tanta cosa por hablar.
Llevo aquella imagen entre vientos y lluvias,
una mujer, una niña de ayer,
mañana una anciana quizás.
Tracé la poesía,
y fuí poeta a mi manera,
libre como el viento mismo,
sin la rima ataviada en mi pluma.
Llevó la vida entre las manos,
agiles; como alas de gaviota,
pausada en mis anhelos,
más una mujer en negativos,
en colores vivos,
llevó la vida atada
a una radiografía de mi alma.
Derechos de Autor a nombre de Sharito Mar
Todos los Derechos Reservados 2005-2006
protegidos por la Ley de Propiedad Intelectual
En una noche de estrellas,
se pierde mi alma,
colgada en las alas
de una de ellas.
Llevó en mi pecho el amor,
y resguardo entre el cabello
el beso sútil de algún dolor,
aquella sonrisa inerte de una decepción,
sueños hechos y otros truncados,
mirar sereno tantas veces pausado.
Llevo la vida entre flores
gardenias llorando melancolía,
rosas con espinas,
hojas de otoño,
tantos inviernos ya idos,
y una dulce primavera
atisbando en cualquier esquina.
Despojada de disfraces soy y seré,
sonrisas hechas de la nada,
llanto surgiendo de mi pecho,
sollozos casi lastimeros
pero sigo surgiendo con amor
abrazada con el en cada madrugada.
Llevó la fotografía colgada
en la memoria de mi edad,
no caben hojas gastadas en mi bolso,
y las suelas rotas de mis pasos,
surcan entre el polvo de los caminos,
experiencias, verdades, tanta cosa por hablar.
Llevo aquella imagen entre vientos y lluvias,
una mujer, una niña de ayer,
mañana una anciana quizás.
Tracé la poesía,
y fuí poeta a mi manera,
libre como el viento mismo,
sin la rima ataviada en mi pluma.
Llevó la vida entre las manos,
agiles; como alas de gaviota,
pausada en mis anhelos,
más una mujer en negativos,
en colores vivos,
llevó la vida atada
a una radiografía de mi alma.