sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lloraban las estrellas en la cama de la luna,
la poesía era su cielo,
de tanto imaginar,
el verso se hizo cuando soplaban las flores,
en la luna había flores
y las estrellas eran sus pétalos,
que encendía a la noche del cuerpo a su alma,
el alma noble,
lloraba en el espacio,
solo y triste,
solo me quedaba la luna
era mi único lugar para vivir,
para seguir despierto,
las estrellas me decían cosas tan bonitas,
que lloré más y más.
la poesía era su cielo,
de tanto imaginar,
el verso se hizo cuando soplaban las flores,
en la luna había flores
y las estrellas eran sus pétalos,
que encendía a la noche del cuerpo a su alma,
el alma noble,
lloraba en el espacio,
solo y triste,
solo me quedaba la luna
era mi único lugar para vivir,
para seguir despierto,
las estrellas me decían cosas tan bonitas,
que lloré más y más.
En la cama de la luna,
quizá no pudiera decirle a cuantas chicas he enamorado,
yo solo dibujaba mi rostro
pero no sabía que más allá de las velas
que se consumían entre mis labios al rozar su cera,
allí estaba su gota,
esa que me hizo describir mis paisajes en una triste noche,
con el adiós de la luna llena,
quedé como un espantapájaros del universo,
y ahí se quedó mi imagen
hasta morir secuestrado por la oscuridad,
así fue como las estrellas durmieron en la cama de la luna,
tan tristes que la noche se hizo de luto
para recordar que el tiempo se había acabado
y que mis ojos eran mis antepasados,
porque ellos también lo habían sufrido.
quizá no pudiera decirle a cuantas chicas he enamorado,
yo solo dibujaba mi rostro
pero no sabía que más allá de las velas
que se consumían entre mis labios al rozar su cera,
allí estaba su gota,
esa que me hizo describir mis paisajes en una triste noche,
con el adiós de la luna llena,
quedé como un espantapájaros del universo,
y ahí se quedó mi imagen
hasta morir secuestrado por la oscuridad,
así fue como las estrellas durmieron en la cama de la luna,
tan tristes que la noche se hizo de luto
para recordar que el tiempo se había acabado
y que mis ojos eran mis antepasados,
porque ellos también lo habían sufrido.
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