Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Sufro y me desangro en tu dolor,
con golpes a puñados
me abrazo a tus brazos,
y a los de nadie.
Lamento que nace de un gran amor,
designios jamás soñados
ataduras firmes, tiernos lazos.
He despertado en tus mañanas,
ahogándome en tu angustia
de no tenerte,
y no tener a nadie.
Empezar de nuevas esperanzas,
sintiendo la herida y la molestia
de añorar el buen querer.
Temblando de ansiedad,
he vuelto los ojos
pero no estas tú,
ni nadie.
Mirada perdida por la felicidad,
caminos distintos y tan de lejos
sin veredas ni prontitud.
Eco maravilloso de una mágica montaña,
me encantas con el retorno
que me adormece tu voz tierna,
como la de nadie.
Soñando con tu sonrisa cada mañana,
que es lo que lo procura en tu entorno
conservándola así para que no se pierda.
Mis manos se cierran entre sus palmas,
intentando detener el tiempo
me consumo en deseos;
te deseo a ti, y a nadie.
Es el sentir de nuestras almas,
me veo cuando te contemplo
por que lo mismo me sucede a mi.
Desde entonces suspiro tus suspiros,
lloro tus lágrimas,
tus gritos desgarran mi garganta,
tus deseos son mis necesidades.
Sobre tu espalda y en la de nadie
apoyo mis sueños;
enredándome en tus cabellos dorados,
temblando al igual que tus pupilas.
con golpes a puñados
me abrazo a tus brazos,
y a los de nadie.
Lamento que nace de un gran amor,
designios jamás soñados
ataduras firmes, tiernos lazos.
He despertado en tus mañanas,
ahogándome en tu angustia
de no tenerte,
y no tener a nadie.
Empezar de nuevas esperanzas,
sintiendo la herida y la molestia
de añorar el buen querer.
Temblando de ansiedad,
he vuelto los ojos
pero no estas tú,
ni nadie.
Mirada perdida por la felicidad,
caminos distintos y tan de lejos
sin veredas ni prontitud.
Eco maravilloso de una mágica montaña,
me encantas con el retorno
que me adormece tu voz tierna,
como la de nadie.
Soñando con tu sonrisa cada mañana,
que es lo que lo procura en tu entorno
conservándola así para que no se pierda.
Mis manos se cierran entre sus palmas,
intentando detener el tiempo
me consumo en deseos;
te deseo a ti, y a nadie.
Es el sentir de nuestras almas,
me veo cuando te contemplo
por que lo mismo me sucede a mi.
Desde entonces suspiro tus suspiros,
lloro tus lágrimas,
tus gritos desgarran mi garganta,
tus deseos son mis necesidades.
Sobre tu espalda y en la de nadie
apoyo mis sueños;
enredándome en tus cabellos dorados,
temblando al igual que tus pupilas.