Mis versos libres
Poeta recién llegado
Momento de la vida material y etérea
me ancla en esta isla sumergida en otra isla,
en medio del mar terreno.
Ciclo obstinado que emerge en cada instante.
Corriente al capricho de un viento cambiante.
Torrente en lo eterno, instante en el viento,
agitado aliento de un día más de vida.
Preso en el espacio de un latido, hoy suplico:
¡Abrevia el plazo que el tiempo ha decidido,
para nuestro encuentro!
Pensamiento que elige el camino en esta encrucijada,
donde no eres nada, más que un sueño,
tan real como un sueño puede serlo.
Donde no hay a donde ir
ni lugar al cual
me quieran llevar mis pasos.
Ahora, cada sueño que sueño,
lo llamo por tu nombre, y me he quedado sin lágrimas
acabándome el tiempo.
Te guardo en mi corazón, hoy y para siempre,
y en mi mente que descifras con presteza,
velada como un espejo falso a través del que me miras.
Escucho tu llamado.
Duermo con tu nombre en los labios.
Despierto con tu imagen en el pensamiento.
Escribo para aliviar el dolor de tu ausencia,
tu ausencia que está presente en mi mente,
por que estás conmigo, y aún así me haces falta.
En medio de las nubes atrapadas por el follaje,
los rayos del sol secan el vellón de los cerezos.
La tibia brisa de la tarde,
separa el último dedo con el que se aferran
las flores blancas con corazón de estrella
que inertes se desploman suavemente,
para besarse con tu pelo.
Manos entrelazadas,
cuerpos mezclados hasta fundirse
en medio de un diluvio de pétalos.
No hay palabras ni suspiros, solo sofocadas promesas.
Pasión que expira en éxtasis y lágrimas no convocadas.
Tu mejilla sobre la mía, sollozos de dicha que remueven
olvidados sentimientos.
Tus dedos firmes y finos mesan mi cabello.
Estás conmigo y aun así me haces falta.
Jamás tendré suficiente de tí.
Beso de luna, fantasía de marzo,
caricia que planea desde el cielo
como estas flores,
nevando en primavera.
Para ti, mi amor.
me ancla en esta isla sumergida en otra isla,
en medio del mar terreno.
Ciclo obstinado que emerge en cada instante.
Corriente al capricho de un viento cambiante.
Torrente en lo eterno, instante en el viento,
agitado aliento de un día más de vida.
Preso en el espacio de un latido, hoy suplico:
¡Abrevia el plazo que el tiempo ha decidido,
para nuestro encuentro!
Pensamiento que elige el camino en esta encrucijada,
donde no eres nada, más que un sueño,
tan real como un sueño puede serlo.
Donde no hay a donde ir
ni lugar al cual
me quieran llevar mis pasos.
Ahora, cada sueño que sueño,
lo llamo por tu nombre, y me he quedado sin lágrimas
acabándome el tiempo.
Te guardo en mi corazón, hoy y para siempre,
y en mi mente que descifras con presteza,
velada como un espejo falso a través del que me miras.
Escucho tu llamado.
Duermo con tu nombre en los labios.
Despierto con tu imagen en el pensamiento.
Escribo para aliviar el dolor de tu ausencia,
tu ausencia que está presente en mi mente,
por que estás conmigo, y aún así me haces falta.
En medio de las nubes atrapadas por el follaje,
los rayos del sol secan el vellón de los cerezos.
La tibia brisa de la tarde,
separa el último dedo con el que se aferran
las flores blancas con corazón de estrella
que inertes se desploman suavemente,
para besarse con tu pelo.
Manos entrelazadas,
cuerpos mezclados hasta fundirse
en medio de un diluvio de pétalos.
No hay palabras ni suspiros, solo sofocadas promesas.
Pasión que expira en éxtasis y lágrimas no convocadas.
Tu mejilla sobre la mía, sollozos de dicha que remueven
olvidados sentimientos.
Tus dedos firmes y finos mesan mi cabello.
Estás conmigo y aun así me haces falta.
Jamás tendré suficiente de tí.
Beso de luna, fantasía de marzo,
caricia que planea desde el cielo
como estas flores,
nevando en primavera.
Para ti, mi amor.