Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Lluvia Dorada
Cuando tú no viniste a nuestro encuentro
se me hundió el mundo entero sin remedio,
porque, si hermosa mía, todo es tedio,
la espera sin motivo va por dentro.
Te guardaste venir hacia ese medio
y no tener al cabo mal tormento,
con decirme no te amo ni un momento
si yo amara aceptaría el buen asedio…
Preocupado dejaste en esa esquina
a un mendigo de amor sin ilusión,
y encontró en dura y puta mala vida,
el remedio profesor de la comida,
lo que negaste, siendo viuda y fina,
al creer que hay teatro sin telón.
Calentona de mi vida
aún te espero de putón,
y es que el zumo de gallina
como caldo es el mejor.
No te rías de mi estima,
ni te atrevas bordador,
a bordarme con tu orina,
la dorada lluvia encima
que mayor aún es peor.
Última edición: