alfredo ajo gonzalez
Poeta fiel al portal
Lo cantaba el camino y la belleza de la mañana.
Nuestros cabellos aún húmedos de caricias
comprendían el intenso azul del cielo y la parduzca tierra.
El aire recién llegado aliviaba fresco las gargantas.
Un sabor a años se transformaba entre la boca y las manos
en un instante recién nacido del sentimiento.
Los recuerdos formaban una hilera incolora de acontecimientos
Ilegibles y el día nos salpicaba empapándonos.
En cada partícula del momento se averiguaba la vida,
las palabras eran sordas, flotantes en los labios,
se me clavaban raíces inmensamente libres y profundas
y se bebía a largos tragos un generoso e inquietante universo.
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