OH CUAM TRISTIS
Poeta recién llegado
Lo etéreo de su mirada, lo sacro de su voz.
Niña de avellana, ¿donde surca hoy tu corazón?
Vi tu pelo brillar en las cuerdas de un arpa
y percibí los diamantes de caoba que acarrean tus pupilas.
Mas no latiste en los suspiros de un jadeante anhelo
y descalza te marchaste a las nubes de tu patria,
donde buscarte es perderse en la densidad de tu aliento
para nunca más volver a descarriarse de tus besos.
Niña soñé en sonrojados óleos que pintaban tus mejillas
y tu meñique era un grillete que no soltaba mi ser entero,
ninfas se peleaban por peinar los trigales de tu pelo
maquillándote con rubores provenientes de tu inocencia.
Tus primaverales labios besaban las flores para darles color
que cuantas veces regué con lágrimas,
para animarlas a darte un corazón que al menos por mí sintiera lástima.
Lo etéreo de su mirada.
Niña linda, ¿por qué?
Si en las pardas perlas de tu mirar se ve la tierra mojada
y yo sueño arar en ellas los devenires de tu alma,
¿por qué me destierras en un parpadeo?
Si yo sé que tocarlas no puedo pero al menos déjame admirarlas.
Lo etéreo de su mirada niña posa en mí tu vista
y ambos podremos disfrutarla.
Niña de avellana, ¿donde surca hoy tu corazón?
Vi tu pelo brillar en las cuerdas de un arpa
y percibí los diamantes de caoba que acarrean tus pupilas.
Mas no latiste en los suspiros de un jadeante anhelo
y descalza te marchaste a las nubes de tu patria,
donde buscarte es perderse en la densidad de tu aliento
para nunca más volver a descarriarse de tus besos.
Niña soñé en sonrojados óleos que pintaban tus mejillas
y tu meñique era un grillete que no soltaba mi ser entero,
ninfas se peleaban por peinar los trigales de tu pelo
maquillándote con rubores provenientes de tu inocencia.
Tus primaverales labios besaban las flores para darles color
que cuantas veces regué con lágrimas,
para animarlas a darte un corazón que al menos por mí sintiera lástima.
Lo etéreo de su mirada.
Niña linda, ¿por qué?
Si en las pardas perlas de tu mirar se ve la tierra mojada
y yo sueño arar en ellas los devenires de tu alma,
¿por qué me destierras en un parpadeo?
Si yo sé que tocarlas no puedo pero al menos déjame admirarlas.
Lo etéreo de su mirada niña posa en mí tu vista
y ambos podremos disfrutarla.