Lo poco que queda de mí

davidul

Poeta asiduo al portal

Este sentido sentimiento
que viaja emparedado,
por el rugoso ruido,
de un vacío calendario
sembrado,
por un respirar agotado
de nadar anclado,
por el universo evadido,
en un recuerdo olvidadizo,
frágil y quebradizo,
que emigra de la oscuridad,
y se disuelve en mi suspiro.

Y esta palpitación,
que desviste este eco
arañando
el pálido lustre
desgarrado del porvenir,
que huyo, antes venir
el tiznando color del aire,
con el huracan de tu nombre
arrasando,
lo poco que queda de mí.

Con la envenenadora lluvia
de mis envenenadores mundos,
mis lumbres salpican de fuego,
la irreversible providencia,
contagiando,
de frialdad mis sabanas,
arrancando,
el corazón,,,, de mi alma.
 
Bellos y
Este sentido sentimiento
que viaja emparedado,
por el rugoso ruido,
de un vacío calendario
sembrado,
por un respirar agotado
de nadar anclado,
por el universo evadido,
en un recuerdo olvidadizo,
frágil y quebradizo,
que emigra de la oscuridad,
y se disuelve en mi suspiro.

Y esta palpitación,
que desviste este eco
arañando
el pálido lustre
desgarrado del porvenir,
que huyo, antes venir
el tiznando color del aire,
con el huracan de tu nombre
arrasando,
lo poco que queda de mí.

Con la envenenadora lluvia
de mis envenenadores mundos,
mis lumbres salpican de fuego,
la irreversible providencia,
contagiando,
de frialdad mis sabanas,
arrancando,
el corazón,,,, de mi alma.
Bellos, intensos y profundos versos amigo Davidul, me han gustado mucho. Un abrazo. Paco.
 
Este sentido sentimiento
que viaja emparedado,
por el rugoso ruido,
de un vacío calendario
sembrado,
por un respirar agotado
de nadar anclado,
por el universo evadido,
en un recuerdo olvidadizo,
frágil y quebradizo,
que emigra de la oscuridad,
y se disuelve en mi suspiro.

Y esta palpitación,
que desviste este eco
arañando
el pálido lustre
desgarrado del porvenir,
que huyo, antes venir
el tiznando color del aire,
con el huracan de tu nombre
arrasando,
lo poco que queda de mí.

Con la envenenadora lluvia
de mis envenenadores mundos,
mis lumbres salpican de fuego,
la irreversible providencia,
contagiando,
de frialdad mis sabanas,
arrancando,
el corazón,,,, de mi alma.
Dejadez en un llameante poema de contornos tristes y que dejan
un halo de devorados territorios de naufragios amorosos. alma,
vida y dinamismo en tus intensas lineas. felicidades. luzyabsenta
 

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