Burbuja de sal
Poeta recién llegado
De ti me quedan mañanas sin prisa
por consensuar la pereza
de prolongar nuestro dos.
De ti me queda el grato recelo
por levantar nuestro día
y construir otro adiós.
De ti me llega de pronto
el café de buenos días
colgado de tu albornoz.
De ti me baño cada día
en el jabón de tu ausencia
que me acompaña a la oficina
como fiel colaborador.
Y cuando son las seis y salgo,
ese aroma tuyo
que ya es coche, acero, asfalto,
me silba tu nombre
y lo mastico sin tregua
y me lo encuentro enganchado
a algún rincón de mis labios.
por consensuar la pereza
de prolongar nuestro dos.
De ti me queda el grato recelo
por levantar nuestro día
y construir otro adiós.
De ti me llega de pronto
el café de buenos días
colgado de tu albornoz.
De ti me baño cada día
en el jabón de tu ausencia
que me acompaña a la oficina
como fiel colaborador.
Y cuando son las seis y salgo,
ese aroma tuyo
que ya es coche, acero, asfalto,
me silba tu nombre
y lo mastico sin tregua
y me lo encuentro enganchado
a algún rincón de mis labios.