La eterna condena
De aquel que clama
Por un sueño
La eterna condena
De aquel que sueña
Con la vida
La eterna condena
De vivir con ella
Siempre de la mano,
Con ella siempre
Oculta.
La caminata solitaria
De las palabras
Ensangrentadas con
El dolor de mi alma
Hoy las entierro en
Lo mas profundo de
Mi silencio
En sus gritos claman ser
Escuchadas, ser liberadas
De lo mas profundo de
Mi mismo, entre
Las realidades e irrealidades
De lo tangible a lo intangible
De lo visible a lo invisible
Locura bella dama
De mi compañía
Te he visto por ahí
Llorando escondida
De la gente
Te he visto llorando desnuda
Entre los campos de trigo
Donde tu cuerpo se confunde
Con el color de las espigas
Rojas de dolor
Locura mía toma mi
Mano y llévame
A caminar
Francisco R