Andros Ignoto
Poeta recién llegado
Un detalle. Sólo es preciso
un detalle, para desatar
la más peligrosa y engañosa
de todas las locuras.
Una mirada, una sonrisa,
un gesto, un comentario
cualquier cosa, pero pequeña:
una chispa inicia el incendio.
La cabeza es secuestrada
por el corazón enamorado,
y el dueño -cual Epimeteo-
actúa y después, tal vez, piensa.
El paladar del sentimiento
sólo saborea los extremos:
o lo dulcísimo, o lo acérrimo,
o los dos al mismo tiempo.
¡Ay, amorosa locura que conduces
a la ilusión y al sufrir!
¡Qué angustioso es vivir contigo!
¡Qué difícil es vivir sin ti!
un detalle, para desatar
la más peligrosa y engañosa
de todas las locuras.
Una mirada, una sonrisa,
un gesto, un comentario
cualquier cosa, pero pequeña:
una chispa inicia el incendio.
La cabeza es secuestrada
por el corazón enamorado,
y el dueño -cual Epimeteo-
actúa y después, tal vez, piensa.
El paladar del sentimiento
sólo saborea los extremos:
o lo dulcísimo, o lo acérrimo,
o los dos al mismo tiempo.
¡Ay, amorosa locura que conduces
a la ilusión y al sufrir!
¡Qué angustioso es vivir contigo!
¡Qué difícil es vivir sin ti!