José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca he estado en el Covent de Londres,
ni me he sorprendido de cruzar
en ambos sentidos cada puente de Londres.
La verdad resucita la tristeza que mata al individuo
y al individuo le mata la incertidumbre de no encontrar
precipicios en el desierto.
Morir de sed sin posibilidad de suicidarme.
PerderÉ el tren,
Victoria Station.
Tampoco hay desiertos ni precipicios en Londres,
tampoco hay prisa.
Creo que proyectan derribar toda la zona De trafalgar Square,
incluida la National Gallery
y crear una gran fosa.
Fosa de disculpas, de silenciados retornos,
inconclusas decisiones que dejamos al azar de un semáforo en High Street,
de un tren que llega.
Sinceramente estoy loco.
La prisa es enemiga de la situación.
Insostenible la candela que flota en el lago.
Tantas candelas, tantos cielos vacíos.
Ángeles desangelados, perturbados.
Aguilas comprensivas, llaves, autobuses.
Malditas las ganas que tengo de ir a Gatwick.
La lluvia, el Royal Albert Hall, la llamada denigrante.
De repente ya estoy en casa.
Los nervios más calmados,
aún suena,
aún resuena un poco el frío inglés.
Cold.
ni me he sorprendido de cruzar
en ambos sentidos cada puente de Londres.
La verdad resucita la tristeza que mata al individuo
y al individuo le mata la incertidumbre de no encontrar
precipicios en el desierto.
Morir de sed sin posibilidad de suicidarme.
PerderÉ el tren,
Victoria Station.
Tampoco hay desiertos ni precipicios en Londres,
tampoco hay prisa.
Creo que proyectan derribar toda la zona De trafalgar Square,
incluida la National Gallery
y crear una gran fosa.
Fosa de disculpas, de silenciados retornos,
inconclusas decisiones que dejamos al azar de un semáforo en High Street,
de un tren que llega.
Sinceramente estoy loco.
La prisa es enemiga de la situación.
Insostenible la candela que flota en el lago.
Tantas candelas, tantos cielos vacíos.
Ángeles desangelados, perturbados.
Aguilas comprensivas, llaves, autobuses.
Malditas las ganas que tengo de ir a Gatwick.
La lluvia, el Royal Albert Hall, la llamada denigrante.
De repente ya estoy en casa.
Los nervios más calmados,
aún suena,
aún resuena un poco el frío inglés.
Cold.