Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
Una tarde de Mayo,
La ciudad, tranquila estaba
Una tarde soleada,
Que inadvertida pasaba.
Un temblor de fondo,
Comenzaba de repente,
El pánico se hizo presente
Y comenzaba a sucumbir.
La gente nerviosa,
Ansiosa buscaba salir,
Pero el temblor aumentaba,
Y a las siete de la tarde,
Se desencadenaba.
Lorca tiembla sin consuelo
Hacia el suelo va su grito,
El grito se ha hecho grande
Y la ciudad se hizo mito.
La iglesia de Santiago,
Por el miedo se ausentó
Y de un momento a otro
Se desmayó.
Tu castillo amurallado
Por el temblor fue invadido,
Y sus defensas ya rotas,
No pudieron evitar el castigo
La ciudad muerta,
Su recuerdo permanece
Y ante tanto miedo
Su gente enloquece.
Por las calles destruídas,
Unos niños caminaban,
Llorando y gritando,
De llanto jaleaban.
Ya vienen los bomberos,
Que mantas por el frio les daban,
Pero un daño ya estaba hecho,
Un daño que profundo estaba.
La ciudad, tranquila estaba
Una tarde soleada,
Que inadvertida pasaba.
Un temblor de fondo,
Comenzaba de repente,
El pánico se hizo presente
Y comenzaba a sucumbir.
La gente nerviosa,
Ansiosa buscaba salir,
Pero el temblor aumentaba,
Y a las siete de la tarde,
Se desencadenaba.
Lorca tiembla sin consuelo
Hacia el suelo va su grito,
El grito se ha hecho grande
Y la ciudad se hizo mito.
La iglesia de Santiago,
Por el miedo se ausentó
Y de un momento a otro
Se desmayó.
Tu castillo amurallado
Por el temblor fue invadido,
Y sus defensas ya rotas,
No pudieron evitar el castigo
La ciudad muerta,
Su recuerdo permanece
Y ante tanto miedo
Su gente enloquece.
Por las calles destruídas,
Unos niños caminaban,
Llorando y gritando,
De llanto jaleaban.
Ya vienen los bomberos,
Que mantas por el frio les daban,
Pero un daño ya estaba hecho,
Un daño que profundo estaba.