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Pasaron mis horas fabriles
y pude, por fin, cumplir mis sueños,
respirando vientos sureños,
viviendo los marzos y abriles.
Pasaron esas horas viles
con las fiestas como placebo
que utilizaban cual el cebo
con el que pescan los atunes.
¡ Ya somos a ese cebo inmunes! Volvamos a empezar de nuevo.
Pasaron mis horas fabriles
y pude, por fin, cumplir mis sueños,
respirando vientos sureños,
viviendo los marzos y abriles.
Pasaron esas horas viles
con las fiestas como placebo
que utilizaban cual el cebo
con el que pescan los atunes.
¡ Ya somos a ese cebo inmunes! Volvamos a empezar de nuevo.
A esto se le llama colocar en su sitio, cada una en su lugar, noventa sílabas.
Tú sí que no defraudas.
Volver a empezar cuesta, pero reconforta.
Un abrazo estrellado, poeta.
Xosé.
Pasaron mis horas fabriles
y pude, por fin, cumplir mis sueños,
respirando vientos sureños,
viviendo los marzos y abriles.
Pasaron esas horas viles
con las fiestas como placebo
que utilizaban cual el cebo
con el que pescan los atunes.
¡ Ya somos a ese cebo inmunes! Volvamos a empezar de nuevo.
Mientras podamos ir reviviendo (revivir sin morirse jaja...y que luego te despiertes en el hospital) sobretodos esas las primaveras, es muy buena señal, lo del cebo lo dejamos para otro momento menos placentero Un abrazo mi querido amigo