Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sufro por eso que sufren los valientes,
por un delirio al que algunos llaman amor,
nacen aquí los cuentos más amargos del presente
en una esquina donde hubo un corazón.
Te felicito por olvidarme tan de prisa
y sonreír mientras que yo viajo al infierno,
si amar es jugar al escapista
entonces tienes doctorado, y yo sigo sin creerlo.
Mi vida no se soluciona con que aparezcas en mi cama
y finjas que tus besos son mi cena,
ni con que tu ropa caiga a mis pies con tanta gracia,
mi última oportunidad de ser feliz
se disfrazó de payaso en una leche con avena.
Nunca dejes de tener un buen corazón
aunque mancillen tu recuerdo contra el piso,
nacen aquí los cuentos que no conocieron pasión
y tienen firma de que así es que Dios lo quiso.
Arrebato mi momento de locura
para dárselo al orgasmo que no tengo,
me fascina que esta enfermedad no tenga cura
para morirme lentamente sin mirar al cielo.
Sufro por eso que sufren los valientes que lloran
en un colchón con una almohada de menos,
no hay justicia más amarga que escuchar que te aman
cuando el diablo se desviste en el suelo.
Te cuento que pensé en escribirte una postdata
pero pensé que es de dignos no dejar comentarios,
vete de aquí ahora que aún no está en bata
la mañana y puedo llorarte otro buen rato.
por un delirio al que algunos llaman amor,
nacen aquí los cuentos más amargos del presente
en una esquina donde hubo un corazón.
Te felicito por olvidarme tan de prisa
y sonreír mientras que yo viajo al infierno,
si amar es jugar al escapista
entonces tienes doctorado, y yo sigo sin creerlo.
Mi vida no se soluciona con que aparezcas en mi cama
y finjas que tus besos son mi cena,
ni con que tu ropa caiga a mis pies con tanta gracia,
mi última oportunidad de ser feliz
se disfrazó de payaso en una leche con avena.
Nunca dejes de tener un buen corazón
aunque mancillen tu recuerdo contra el piso,
nacen aquí los cuentos que no conocieron pasión
y tienen firma de que así es que Dios lo quiso.
Arrebato mi momento de locura
para dárselo al orgasmo que no tengo,
me fascina que esta enfermedad no tenga cura
para morirme lentamente sin mirar al cielo.
Sufro por eso que sufren los valientes que lloran
en un colchón con una almohada de menos,
no hay justicia más amarga que escuchar que te aman
cuando el diablo se desviste en el suelo.
Te cuento que pensé en escribirte una postdata
pero pensé que es de dignos no dejar comentarios,
vete de aquí ahora que aún no está en bata
la mañana y puedo llorarte otro buen rato.
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