camicho
Poeta asiduo al portal
Los encuentros entre mundos
parecen tan improbables en este universo.
La fuerza es la virtud del que la genera
mas aun es la calma,
con en ella se forjan las armas
para batallar en aquella penumbra,
en la que la marcha se hace intensa,
donde crepitan los lazos,
donde levitan sin rastro
la angustia y el espanto.
De la sonrisa muda destella
un haz que ilumina los miedos;
que arrullan los agudos;
que borran los desafinados
y ahogados gritos del ánima
Y el viento despega la arena
que caprichosa, temerosa
aun se adosa a la palma
igual de temblorosa,
al son de quien acosa.
Cuando el mundo gira,
agota la luz que acostumbrada
llega celosa a su blanco.
Entre la tarde que de romance sabe
sobre los ocasos que bien trae.
La señal de salida , se refleja en la mar
toda la ira.
Y en la mirada aun brilla
mientras la sombra crece.
De tono rojo el ambiente se denota
como la sangre que brota
como la vida ,como la vida
que ahora se agota.
Que escurre entre los que la albergaron,
los que de adioses se colmaron
y por amor abrazaron.
La música suena ya tan lejana.
De notas sencillas y ahora de estrellas
entonan la marcha fúnebre,
de aquel que las los astros enhebró
con su luz ,su resplandor.
Es el sonido agudo tórpido que agrava.
Es la mano no amiga que los gritos apagan,
entre ensueños y el sollozo
de quien fuera tu anhelo,
de quien te abrigara
con la fuerza
de quien lo abriga todo.
parecen tan improbables en este universo.
La fuerza es la virtud del que la genera
mas aun es la calma,
con en ella se forjan las armas
para batallar en aquella penumbra,
en la que la marcha se hace intensa,
donde crepitan los lazos,
donde levitan sin rastro
la angustia y el espanto.
De la sonrisa muda destella
un haz que ilumina los miedos;
que arrullan los agudos;
que borran los desafinados
y ahogados gritos del ánima
Y el viento despega la arena
que caprichosa, temerosa
aun se adosa a la palma
igual de temblorosa,
al son de quien acosa.
Cuando el mundo gira,
agota la luz que acostumbrada
llega celosa a su blanco.
Entre la tarde que de romance sabe
sobre los ocasos que bien trae.
La señal de salida , se refleja en la mar
toda la ira.
Y en la mirada aun brilla
mientras la sombra crece.
De tono rojo el ambiente se denota
como la sangre que brota
como la vida ,como la vida
que ahora se agota.
Que escurre entre los que la albergaron,
los que de adioses se colmaron
y por amor abrazaron.
La música suena ya tan lejana.
De notas sencillas y ahora de estrellas
entonan la marcha fúnebre,
de aquel que las los astros enhebró
con su luz ,su resplandor.
Es el sonido agudo tórpido que agrava.
Es la mano no amiga que los gritos apagan,
entre ensueños y el sollozo
de quien fuera tu anhelo,
de quien te abrigara
con la fuerza
de quien lo abriga todo.