Nommo
Poeta veterano en el portal
Ella era amable y meteórica.
Siempre, lanzando sonrisas para pescar caimanes en el río Orinoco.
Recuerdo cuando la vi pasar, embarazada de trillizos, en su lancha fueraborda.
Se había casado con un explorador egipcio de amplios bigotes y ojos saltones.
Me mandó ayer, un correo electrónico, desde su ordenador portátil,
que enchufaba a la red eléctrica, en su granja de la misión.
Curar enfermedades a los pobres, era su gran dedicación.
Era sacerdotisa y predicaba el Evangelio ante las tribus, sin sus chamanes.
Me hablaba de lo difícil que es el ascenso, en la jerarquía social.
Que si el pelícano, que si el mapache, que si la boa constrictor... Todos, en el Gobierno.
Me confesó que alguna vez se había encaramado a un árbol que da Feijoas o guayabas.
Y que tuvo que ordeñar vacas bravas. En las ramas del árbol, charlaba con el puma.
En los rodeos, los indios eran expertos y perseverantes.
Educaban a las bestias con dardos tranquilizantes.
Nacieron sus hijos y crecieron en un ambiente agrícola y ganadero.
Jeremías Hierros fue el primero. Luego, Jorge Lucas. Finalmente, el marqués de Sotoancho.
Jeremy Irons llegaría a ser actor, de gran porte y mérito.
George Lucas, director de cine, para una Guerra de las Galaxias.
El marqués es escritor. Viene conmigo, a todas partes. Se me engancha.
Juntos, hemos resuelto el enigma de la bondad humana. Humo, humano, humilde, humor...
Desaparecemos, como por arte de magia. El saber estar se equilibra con el ímpetu y vigor.
Y yo la quiero...
A su madre.
¿ Es normal que ladre ? ¡ Guau, guau ! La echo de menos. Mis lágrimas, sin frenos.
Siempre, lanzando sonrisas para pescar caimanes en el río Orinoco.
Recuerdo cuando la vi pasar, embarazada de trillizos, en su lancha fueraborda.
Se había casado con un explorador egipcio de amplios bigotes y ojos saltones.
Me mandó ayer, un correo electrónico, desde su ordenador portátil,
que enchufaba a la red eléctrica, en su granja de la misión.
Curar enfermedades a los pobres, era su gran dedicación.
Era sacerdotisa y predicaba el Evangelio ante las tribus, sin sus chamanes.
Me hablaba de lo difícil que es el ascenso, en la jerarquía social.
Que si el pelícano, que si el mapache, que si la boa constrictor... Todos, en el Gobierno.
Me confesó que alguna vez se había encaramado a un árbol que da Feijoas o guayabas.
Y que tuvo que ordeñar vacas bravas. En las ramas del árbol, charlaba con el puma.
En los rodeos, los indios eran expertos y perseverantes.
Educaban a las bestias con dardos tranquilizantes.
Nacieron sus hijos y crecieron en un ambiente agrícola y ganadero.
Jeremías Hierros fue el primero. Luego, Jorge Lucas. Finalmente, el marqués de Sotoancho.
Jeremy Irons llegaría a ser actor, de gran porte y mérito.
George Lucas, director de cine, para una Guerra de las Galaxias.
El marqués es escritor. Viene conmigo, a todas partes. Se me engancha.
Juntos, hemos resuelto el enigma de la bondad humana. Humo, humano, humilde, humor...
Desaparecemos, como por arte de magia. El saber estar se equilibra con el ímpetu y vigor.
Y yo la quiero...
A su madre.
¿ Es normal que ladre ? ¡ Guau, guau ! La echo de menos. Mis lágrimas, sin frenos.
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