Nuestra vida está basada en momentos que vienen hacia nosotros , momentos sin origen o propósito . Ellos rozan nuestro sentir , nuestra manera de pensar y reaccionar , de manera que en un momento absurdo creamos una ilusión con un propio objetivo , una ilusión que en ese momento nos parece faborable , donde no tomamos en cuenta lo demás o a los demas . Queremos escalar una posición social más alta a costa de otros . Nuestro entendimiento y nuestro sentir nos da la razón y es así que cada momento que nos llega considerablemente parece enriquecernos. Luego llega el momento de morir , un momento que vemos venir , un momento sin origen y sin objetivo , y aquí falla entonces nuestra razón y nuestro sentir. Nuestro cerebro , parte de nuestro cuerpo , deja que nuestros sentidos dominen nuestro cuerpo . El único próposito será entonces la autoconservación , lo que es una ilusión , porque en el momento de morir ese cerebro se enfría con el cuerpo. Sabemos que arriba de la razón está el espíritu , este es temido por la razón. Así es que el espíritu no conoce momentos , tampoco origen ó fin , ninguna ilusión , pero nuestro cerebro lo pone fuera de juego.
Se trata entonces que debemos hacer una separación entre razón y espíritu , entre la muerte y eternidad . Ahora bien , para hacer una elección entre ellas debemos aprender a conocerlas a ambas en forma profunda. O te quedas recapacitando , o te quedas relacionado con tu eterno espíritu que curas completamente en nuestro planeta .
Se trata entonces que debemos hacer una separación entre razón y espíritu , entre la muerte y eternidad . Ahora bien , para hacer una elección entre ellas debemos aprender a conocerlas a ambas en forma profunda. O te quedas recapacitando , o te quedas relacionado con tu eterno espíritu que curas completamente en nuestro planeta .