danie
solo un pensamiento...
Van muriendo.
Algunos mueren de viejo y otros mueren de joven.
Algunos mueren de loco y otros mueren de cuerdo.
Apresuradamente todos mueren de algo,
parece que la muerte se tornó algo tan natural
en ellos
que sin ella no podrían vivir. Desdichado dilema.
Un rito nefasto en donde alguien cercano o no
dice un par de palabras por el difunto “las más escasas
posibles por tantos funerales en el mismo día” y luego
se echa tierra en la fosa; y listo, no hay más. Así
tan cotidiano como echarle sal a la comida.
Ellos se mueren así nomás y el oscuro corazón de la memoria
ni siquiera los recuerda.
Sólo queda la mortaja sepultada y el sigilo
hasta la próxima ceremonia.
El silencio también queda
pero como una mirada perdida que busca lo alto,
por encima de las montañas, preguntando
si la divinidad es insensible.
Algunos mueren de viejo y otros mueren de joven.
Algunos mueren de loco y otros mueren de cuerdo.
Apresuradamente todos mueren de algo,
parece que la muerte se tornó algo tan natural
en ellos
que sin ella no podrían vivir. Desdichado dilema.
Un rito nefasto en donde alguien cercano o no
dice un par de palabras por el difunto “las más escasas
posibles por tantos funerales en el mismo día” y luego
se echa tierra en la fosa; y listo, no hay más. Así
tan cotidiano como echarle sal a la comida.
Ellos se mueren así nomás y el oscuro corazón de la memoria
ni siquiera los recuerda.
Sólo queda la mortaja sepultada y el sigilo
hasta la próxima ceremonia.
El silencio también queda
pero como una mirada perdida que busca lo alto,
por encima de las montañas, preguntando
si la divinidad es insensible.