KATINA
Poeta recién llegado
Sumidos en el miedo, por arte de hechizo, deambulaban las almas de los niños. En las siluetas de sus sombras, como diablos en cuclillas. Lloraban tristes y perdidos, rogando una hogaza de pan, o una caricia de una alma cándida. que le brindara protección, de ese oscuro e infecto sitio. Olviden, si quieren, pueden seguir en la ignorancia de la desdicha, de quien no quiere una infancia, no quiere una buena ventura.
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