Los ojos de todos los tiempos

Pues creo que me he quedado como Gavase, estimado Evano, con el campo de concentración pero no logro interpretar más. Siempre me parecen muy interesantes estos temas, que por la necesidad de ser sucintos a los pobres mortales se nos escapa su significado. Por lo menos nos hizo pensar un poco. Un placer pasar.
Saludos cordiales.
 
La verdad, señor Gavase y Azulalfilrojo, que quise plasmar un campo de concentración (uno de cualquier guerra), y a una madre y a su hija dentro de uno de ellos, y miles de ojos observando (el mundo) sin hacer nada (de ahí que son ojos lo que ve la hija, y no manos para ayudar). Quizá "escondí" demasiado el microrelato. Muchas gracias por pasar. Se le saluda afectuosamente.
 
La verdad es jodido demostrar algo en tan pocas líneas, llegar con sentimientos y darle
sorpresa, todo junto, a mí se me hace imposible, hablo por esto de las microrrelatos, y tú lo has hecho muy bien, felicitaciones amigo.
Aunque no logre comprender mucho si están en cautiverio o qué, pero eso no es culpa tuya, es mía por mi mal entender

Lo vuelvo a repetir, muy bueno amigo, se nota tu esmero en lo que escribes
Un abrazo grande
 
Última edición:
La verdad, señor Danie, que quise plasmar un campo de concentración (uno de cualquier guerra), y a una madre y a su hija dentro de uno de ellos, y miles de ojos observando (el mundo) sin hacer nada (de ahí que son ojos lo que ve la hija, y no manos para ayudar). Quizá "escondí" demasiado el microrelato, y no sea culpa suya el no entenderlo claramente, pues es labor del escritor que lo que narre se entienda. Muchas gracias por pasar. Se le saluda afectuosamente.
 
no importa el lugar, según creo, la escena que nos planteas es exquisitamente tétrica.
con estas pocas lineas mantuviste tu performance de alta gama, a la que ya nos acostumbraste.
tan atinado como siempre.
saludos amigo.
tyngui sanchez
 
Évano;4829526 dijo:

—Hay miles de ojos, madre.


—¿Dónde, hija mía?


—Tras el alambre electrificado, entre las ramas de los árboles.


—¡Gracias, Díos mío...! Gracias... gracias... gracias...


—Son ojos, madre... Son ojos... No son manos.

Es un poema terrible en su sencillez, pero que lleva el miedo y encoge el corazón, al mostrar lo que es capaz de realizar la barbarie humana.
Poema valiente y decidido. Un abrazo.
 

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