Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los orígenes.
Desde Sumaria vienes en tu vuelo, en el halo de tus especies,
perfume innato de la humanidad, ánfora que contienes todas
las maravillosas ansiedades del ser humano...
A orillas de tus ríos, el centro de la vida,
primordial historia que todo lo abarca,
que todo precede nuestra existencia;
todas nuestras creencias,
todos nuestros deseos,
de la carne,
de la sangre,
de los dioses
y de nuestros sueños.
Todo.
Un jardín ya extendido, donde en el centro, el árbol de la vida,
dispensa frutas al por mayor y, en ciertos casos, al detalle.
El comercio de tu cuerpo es innato.
En cada grano de arena existe el vidrio mágico de tu esencia.
En cada grano de tierra balbucea el código de la semilla.
En cada gota de amor que expendes surte el agua.
En cada palmo de tus pechos el pezón amamanta el niño del futuro.
25-26 de Enero de 2008
(Nota: La fémina.
Estaría demás decir que vivo enamorado de la mujer.
El tema de la fémina es una corriente constante
a través de mi obra, si eso podemos llamarle. Ya algunos colegas
me han indicado eso. Y es que para mi sería imposible una existencia
sin ustedes. Tantos simbolismos acuñados en su figura.
No hay otra forma en el universo que contenga tantas prácticas como
el cuerpo de una mujer. Claro sin perder su esencia como ser humano.
Por ello yo me concentro más en los ojos, las puertas que nos llevan a
esa esencia. Desde luego, como todo animal del otro sexo, la visión
femenina exalta el deseo...
Sin entrar en más detalles, en mi opinión, la fémina es lo más perfecto
de nuestra humanidad. Aunque habrán muchos que no compartan
conmigo esta opinión. Carlos Aristy.)
Desde Sumaria vienes en tu vuelo, en el halo de tus especies,
perfume innato de la humanidad, ánfora que contienes todas
las maravillosas ansiedades del ser humano...
A orillas de tus ríos, el centro de la vida,
primordial historia que todo lo abarca,
que todo precede nuestra existencia;
todas nuestras creencias,
todos nuestros deseos,
de la carne,
de la sangre,
de los dioses
y de nuestros sueños.
Todo.
Un jardín ya extendido, donde en el centro, el árbol de la vida,
dispensa frutas al por mayor y, en ciertos casos, al detalle.
El comercio de tu cuerpo es innato.
En cada grano de arena existe el vidrio mágico de tu esencia.
En cada grano de tierra balbucea el código de la semilla.
En cada gota de amor que expendes surte el agua.
En cada palmo de tus pechos el pezón amamanta el niño del futuro.
25-26 de Enero de 2008
(Nota: La fémina.
Estaría demás decir que vivo enamorado de la mujer.
El tema de la fémina es una corriente constante
a través de mi obra, si eso podemos llamarle. Ya algunos colegas
me han indicado eso. Y es que para mi sería imposible una existencia
sin ustedes. Tantos simbolismos acuñados en su figura.
No hay otra forma en el universo que contenga tantas prácticas como
el cuerpo de una mujer. Claro sin perder su esencia como ser humano.
Por ello yo me concentro más en los ojos, las puertas que nos llevan a
esa esencia. Desde luego, como todo animal del otro sexo, la visión
femenina exalta el deseo...
Sin entrar en más detalles, en mi opinión, la fémina es lo más perfecto
de nuestra humanidad. Aunque habrán muchos que no compartan
conmigo esta opinión. Carlos Aristy.)
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