Marla
Poeta fiel al portal
Amanece
y sigue anocheciendo entre mis sábanas.
La soledad mantiene aún su aspecto
de hiena adormecida.
Amanece
y descuelga del techo de mi cuarto
una tela de araña,
y una mariposa blanca como la muerte
se enreda entre sus hilos.
Amor,
hemos estrangulado cientos de amaneceres
con nuestras propios miedos,
apuntalado el viento para que no disperse
los huesos del ayer,
pero la vida bulle del magma que alimenta
a los peces subterráneos.
Mejor mordisquear la tentadora carne
de un cálido futuro,
dejar que se desangren las sombras
que nos velan,
aguardar
a que el presente arroje
al muladar del tiempo
sus excrementos ácidos...
Hay silencios que envenenan el agua
y palabras de fuego que la tierra devora.
Hay polillas que incendian sus alas
cuando el viento las besa,
y termitas de luz para cada palabra
que no sabe gestarse más allá de las venas.
y sigue anocheciendo entre mis sábanas.
La soledad mantiene aún su aspecto
de hiena adormecida.
Amanece
y descuelga del techo de mi cuarto
una tela de araña,
y una mariposa blanca como la muerte
se enreda entre sus hilos.
Amor,
hemos estrangulado cientos de amaneceres
con nuestras propios miedos,
apuntalado el viento para que no disperse
los huesos del ayer,
pero la vida bulle del magma que alimenta
a los peces subterráneos.
Mejor mordisquear la tentadora carne
de un cálido futuro,
dejar que se desangren las sombras
que nos velan,
aguardar
a que el presente arroje
al muladar del tiempo
sus excrementos ácidos...
Hay silencios que envenenan el agua
y palabras de fuego que la tierra devora.
Hay polillas que incendian sus alas
cuando el viento las besa,
y termitas de luz para cada palabra
que no sabe gestarse más allá de las venas.