José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Encontraré destellos estrellados en la noche;
cuando busco, no en el cielo, si no en el suelo
que confunde y me hunde en su pesar?
Una puta drogadicta,
hundida y tumbada en el suelo,
me insulta a gritos
cuando divagando
con mis poesías de imbécil y palurdo
le pego un pisotón en su mandíbula.
La ciudad oscura, fría, callada.
En una ventana un hombre silencioso, frío, oscuro...
Enfocando con el indiscreto objetivo de una cámara.
Congela la vida en fotografías.
¿Qué es lo cierto de la fotografía?
¿Qué es verdad en esta vida?
Lanzas preguntas a los dioses
pero los dioses deben estar ocupados,
por no decir cagando,
porque a mi nunca me han contestado.
La montaña.
Tan cercana.
Abrupta.
Escarpada.
No dice nada.
Pero qué cojones
va a decir una pinche montaña.
No más pregunta
(ni una mas)
que los putos dioses nunca dicen nada.
Y si tienes alguna duda, mejor llama a información.
cuando busco, no en el cielo, si no en el suelo
que confunde y me hunde en su pesar?
Una puta drogadicta,
hundida y tumbada en el suelo,
me insulta a gritos
cuando divagando
con mis poesías de imbécil y palurdo
le pego un pisotón en su mandíbula.
La ciudad oscura, fría, callada.
En una ventana un hombre silencioso, frío, oscuro...
Enfocando con el indiscreto objetivo de una cámara.
Congela la vida en fotografías.
¿Qué es lo cierto de la fotografía?
¿Qué es verdad en esta vida?
Lanzas preguntas a los dioses
pero los dioses deben estar ocupados,
por no decir cagando,
porque a mi nunca me han contestado.
La montaña.
Tan cercana.
Abrupta.
Escarpada.
No dice nada.
Pero qué cojones
va a decir una pinche montaña.
No más pregunta
(ni una mas)
que los putos dioses nunca dicen nada.
Y si tienes alguna duda, mejor llama a información.