Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los dos,
amor, cambiamos
cariño por quiméricas
burbujas de ilusión...
Escucha con paciencia
lo que ha de proponerte,
doliente, mi razón:
De ahí,
donde los tienes,
a punto de tirarlos,
quisiera que juntemos
pedazo por pedazo,
los restos desgarrados
de nuestro roto amor.
A tacto
de caricias,
podemos alisarlos.
Armarlos beso a beso
para intentar pegarlos
con cinta de un abrazo
de reconciliación.
Verás,
que bien nos queda...
Quizás, algo marcado.
Trazados los errores,
por si nos olvidamos,
que un día, casi arrojamos
a un cesto el corazón.
Tal vez,
amor, de a poco,
confiados nos volvamos,
al valle donde el tiempo
restaura el entusiasmo,
borrándole al fracaso
su mueca de aflicción.
¡Volvamos!
Volvamos... si me amas,
a ser de nuevo aquellos
dos locos en alianza
contra el ajeno, ¡hiriente!
¡Brutal! rito inclemente
de la separación.
¡Huyamos!
del acto recluyente
que actúa el falso rencor.
¡Mirémonos de frente!
Y ese mal sueño ajeno,
amándonos, ¡neguemos!
que casi nos tocó.
¿Quieres,
de ahí, donde los tienes
a punto de tirarlos,
que entre los dos juntemos
pedazo por pedazo,
los restos desgarrados
de nuestro roto amor...?
Yo...
muy bien comprenderé,
si tu respuesta es: "no".
Tan solo lo intenté...
............................
amor, cambiamos
cariño por quiméricas
burbujas de ilusión...
Escucha con paciencia
lo que ha de proponerte,
doliente, mi razón:
De ahí,
donde los tienes,
a punto de tirarlos,
quisiera que juntemos
pedazo por pedazo,
los restos desgarrados
de nuestro roto amor.
A tacto
de caricias,
podemos alisarlos.
Armarlos beso a beso
para intentar pegarlos
con cinta de un abrazo
de reconciliación.
Verás,
que bien nos queda...
Quizás, algo marcado.
Trazados los errores,
por si nos olvidamos,
que un día, casi arrojamos
a un cesto el corazón.
Tal vez,
amor, de a poco,
confiados nos volvamos,
al valle donde el tiempo
restaura el entusiasmo,
borrándole al fracaso
su mueca de aflicción.
¡Volvamos!
Volvamos... si me amas,
a ser de nuevo aquellos
dos locos en alianza
contra el ajeno, ¡hiriente!
¡Brutal! rito inclemente
de la separación.
¡Huyamos!
del acto recluyente
que actúa el falso rencor.
¡Mirémonos de frente!
Y ese mal sueño ajeno,
amándonos, ¡neguemos!
que casi nos tocó.
¿Quieres,
de ahí, donde los tienes
a punto de tirarlos,
que entre los dos juntemos
pedazo por pedazo,
los restos desgarrados
de nuestro roto amor...?
Yo...
muy bien comprenderé,
si tu respuesta es: "no".
Tan solo lo intenté...
............................