Los sentidos que vibran como cuerdas de guitarra

Víctor Mileo

Poeta adicto al portal
Ajar la memoria de los templados susurros del niño
es ese vibrar de armonía interna que pide sensatez.
Tan lleno de nosotros se alimenta de las dos mitades,
que forjan lenta la calma su batuta y esculpen el hierro
de su personalidad. Me moriría si fallo en ese cincuenta por ciento,
la única virtud que encuentre mi hijo de esa proporción y sea dar la espalda a ese porcentaje.
Y buscar el arte en la opacidad del desprotegido llanto de pérdida.
Dándome el muro de las espaldas desangrándose por las hendiduras del tránsito no tramitado,
por la damas de noche de hielos derretidos. Su madre ancla así su mitad genética en la que piadosos arrullos del deseo son comprendidos mejor por las flores del hechizo lunar.
Un ermitaño en la sangre milita noche deshuesada en el nido febril de la mujer,
y rápido corre la huída del guerrero conquistando la Babilonia de su amante.
Después esa sensibilidad corre veloz la femenina victoria de los laureles del romanticismo.
Para equilibrar en una balanza los sentidos que vibran como cuerdas de guitarra.







Reservados todos los derechos©
 
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Ajar la memoria de los templados susurros del niño
es ese vibrar de armonía interna que pide sensatez.
Tan lleno de nosotros se alimenta de las dos mitades,
que forjan lenta la calma su batuta y esculpen el hierro
de su personalidad. Me moriría si fallo en ese cincuenta por ciento,
la única virtud que encuentre mi hijo de esa proporción y sea dar la espalda a ese porcentaje.
Y buscar el arte en la opacidad del desprotegido llanto de pérdida.
Dándome el muro de las espaldas desangrándose por las hendiduras del tránsito no tramitado,
por la damas de noche de hielos derretidos. Su madre ancla así su mitad genética en la que piadosos arrullos del deseo son comprendidos mejor por las flores del hechizo lunar.
Un ermitaño en la sangre milita noche deshuesada en el nido febril de la mujer,
y rápido corre la huída del guerrero conquistando la Babilonia de su amante.
Después esa sensibilidad corre veloz la femenina victoria de los laureles del romanticismo.
Para equilibrar en una balanza los sentidos que vibran como cuerdas de guitarra.







Reservados todos los derechos©
Sensibiliad extrema que se petrifica en la cuenca de la sonrrisa
veloz poema para blander los recuerdos y en ese frenesi
hacer cortinas de presagios. felicidades por la musicalida
y todos los encuentros metaforicos. luzyabsenta
 

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