Y con un verso de Shakespeare
apuntalaste mis labios con eso.
Deseo, esa cosa de primitivos,
y yo que lo tenía rugiendo en mis entrañas, eso, deseo,
esa cosa de primitivos, los seres, primitivos.
Ando llorando, a los pies de un santuario,
preguntando, quien se ha llevado la vida a otra parte,
donde no crecen siluetas, y abundan languidos manantiales
de deidades paganas, turbio pensamiento, y puertas giratorias.
Mientras, de mientras ¿qué? Un pensamiento profanado
con la sangre de mil heridas, mil lamentos por cada una,
y ni una cura por ninguna.
Me levanto en las noches, y el silencio me pregunta,
y no le respondo, le temo, a esa sombra tuya al pie de mi cama.
A mi cama, si, le temo, a esa. Al mientras, también le temo a la ausencia.
¿Qué andas haciendo, pájaro sin plumaje,
ciervo sin cornamenta, ánima sin rencor,
desechando promesas de amor?
Cuando todo lo que tienes es deseo, eso, deseo,
esa cosa de primitivos, rugiendo en tus entrañas,
profanado con la sangre de mil heridas, germinado
en la cumbre de la agonía, y arrancado de tu carne por un pájaro
sin plumaje, un ciervo sin cornamenta, y un ánima sin rencor.
Eso deseo, deseo, esa cosa de seres primitivos, los seres, primitivos.
apuntalaste mis labios con eso.
Deseo, esa cosa de primitivos,
y yo que lo tenía rugiendo en mis entrañas, eso, deseo,
esa cosa de primitivos, los seres, primitivos.
Ando llorando, a los pies de un santuario,
preguntando, quien se ha llevado la vida a otra parte,
donde no crecen siluetas, y abundan languidos manantiales
de deidades paganas, turbio pensamiento, y puertas giratorias.
Mientras, de mientras ¿qué? Un pensamiento profanado
con la sangre de mil heridas, mil lamentos por cada una,
y ni una cura por ninguna.
Me levanto en las noches, y el silencio me pregunta,
y no le respondo, le temo, a esa sombra tuya al pie de mi cama.
A mi cama, si, le temo, a esa. Al mientras, también le temo a la ausencia.
¿Qué andas haciendo, pájaro sin plumaje,
ciervo sin cornamenta, ánima sin rencor,
desechando promesas de amor?
Cuando todo lo que tienes es deseo, eso, deseo,
esa cosa de primitivos, rugiendo en tus entrañas,
profanado con la sangre de mil heridas, germinado
en la cumbre de la agonía, y arrancado de tu carne por un pájaro
sin plumaje, un ciervo sin cornamenta, y un ánima sin rencor.
Eso deseo, deseo, esa cosa de seres primitivos, los seres, primitivos.