Luis Granados González
Poeta asiduo al portal
Eran otros tiempos.
Los tiempos
de los Bruce Lee,
de los nunchacos,
de las pandillas
y de la ley
del más fuerte.
Eran los tiempos
de gitanos karatecas:
“Hazme kárate”
y matones
de colegio.
De andar
por la calle
en kimono
y tu cinturón
amarillo amarrado
a la cintura.
Los tiempos
de los dardos
y las estrellas
de cinco puntas
de acero
que lanzabas
a un árbol
o a la puerta
de madera
de alguna
casa vieja.
Los tiempos
del kung fu,
del pequeño
saltamontes
de los ojos “achinaos”
y narices chatas,
de los saltos
de dos metros.
En fin,
eran otros
tiempos.
Los tiempos
de los Bruce Lee,
de los nunchacos,
de las pandillas
y de la ley
del más fuerte.
Eran los tiempos
de gitanos karatecas:
“Hazme kárate”
y matones
de colegio.
De andar
por la calle
en kimono
y tu cinturón
amarillo amarrado
a la cintura.
Los tiempos
de los dardos
y las estrellas
de cinco puntas
de acero
que lanzabas
a un árbol
o a la puerta
de madera
de alguna
casa vieja.
Los tiempos
del kung fu,
del pequeño
saltamontes
de los ojos “achinaos”
y narices chatas,
de los saltos
de dos metros.
En fin,
eran otros
tiempos.
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