Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
Los tristes
© Andrés Amendizábal
Arrastro cual bohemio mi sentir
en las letras de una triste canción,
quizá he perdido la inocencia
y mi mente ha dejado de sonreír,
provocando una rabia de seda y dolor.
Nos fuimos consumiendo en la hoguera
con el tiempo que lloviznaba como otoño,
que el verde de las ramas se fue en olvido;
quedamos incinerados como débil madera
guardando la tristeza en ríos, sobre los ojos.
La ausencia, sostuvo en ira nuestros cuerpos
ocultándonos como polvo viejo en un cajón;
la inercia provocó entonces el final
y ahora flotan sobre el mar, ya muertos
la esperanza, las ideas y las nubes de amor.
Detrás de la puerta aún conviven viejas imágenes,
que en estas horas no cesan de llover;
antes éramos tan prodigiosos y fuertes
más hoy la tristeza cuida nuestras paredes,
y sólo nos queda llorar, cuando nadie nos ve.
© Andrés Amendizábal
Arrastro cual bohemio mi sentir
en las letras de una triste canción,
quizá he perdido la inocencia
y mi mente ha dejado de sonreír,
provocando una rabia de seda y dolor.
Nos fuimos consumiendo en la hoguera
con el tiempo que lloviznaba como otoño,
que el verde de las ramas se fue en olvido;
quedamos incinerados como débil madera
guardando la tristeza en ríos, sobre los ojos.
La ausencia, sostuvo en ira nuestros cuerpos
ocultándonos como polvo viejo en un cajón;
la inercia provocó entonces el final
y ahora flotan sobre el mar, ya muertos
la esperanza, las ideas y las nubes de amor.
Detrás de la puerta aún conviven viejas imágenes,
que en estas horas no cesan de llover;
antes éramos tan prodigiosos y fuertes
más hoy la tristeza cuida nuestras paredes,
y sólo nos queda llorar, cuando nadie nos ve.