Franco Harris
Poeta recién llegado
Se qué no eres real,
que apenas apareces
tomas la forma ideal
pero igual te desvaneces.
Se que no debo mirar,
tu cuerpo maravilloso,
tu risa cual hermoso
canto de ave al volar,
tu fresca y dulce boca de manantial
para mi eterna e insaciable sed sentimental,
el agua verde de tus ojos
donde se sumergen deseosos
mis pobres sueños ilusos
admirando de tu piel los tapujos.
Solo que, así es como yo te veo,
se qué quizá no debo,
se que no es verdad
quizá tan solo la soledad...
No puedo prometerte la eternidad,
no te aseguro que trascienda
y si gustas que se encienda
sí te prometo disfrutar en la oscuridad
La luz de la juventud, tu divino tesoro,
sangre nueva que ostentas con decoro
Revives mis latidos sin saberlo,
a este muerto viviente
condenado a seguir en el frente
de una guerra cruel sin entenderlo.
Y que no lo sepas es lo mejor
para que la ignorancia te libre de mi
y así nunca te lastime ni te aleje de aquí
donde eres perfecta para mitigar mi dolor.
No te enteres de este sentir
pues antes de que el sol despierte,
te habré visto tal cual naciste
y no me atreveré a tocarte ni vivir.
que apenas apareces
tomas la forma ideal
pero igual te desvaneces.
Se que no debo mirar,
tu cuerpo maravilloso,
tu risa cual hermoso
canto de ave al volar,
tu fresca y dulce boca de manantial
para mi eterna e insaciable sed sentimental,
el agua verde de tus ojos
donde se sumergen deseosos
mis pobres sueños ilusos
admirando de tu piel los tapujos.
Solo que, así es como yo te veo,
se qué quizá no debo,
se que no es verdad
quizá tan solo la soledad...
No puedo prometerte la eternidad,
no te aseguro que trascienda
y si gustas que se encienda
sí te prometo disfrutar en la oscuridad
La luz de la juventud, tu divino tesoro,
sangre nueva que ostentas con decoro
Revives mis latidos sin saberlo,
a este muerto viviente
condenado a seguir en el frente
de una guerra cruel sin entenderlo.
Y que no lo sepas es lo mejor
para que la ignorancia te libre de mi
y así nunca te lastime ni te aleje de aquí
donde eres perfecta para mitigar mi dolor.
No te enteres de este sentir
pues antes de que el sol despierte,
te habré visto tal cual naciste
y no me atreveré a tocarte ni vivir.