Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tuvo ganas de bailar y enamorarse
tuvo ganas de ser al fin de alguien
y dejar de destapar las ollas de tristeza,
gracias al cielo que hay un Dios
que tiene alma gemela pa quien reza.
Hoy la invitaron a cenar, algo fino, pa empezar
a cambiar el ambiente,
un restaurante que jamás pisaron sus pies de Cenicienta,
sólo de frente lo ha visto al pasar
camino a su trabajo puerta a puerta.
Vaya Romeo ¡qué galán! se ha puesto una flor en el ojal
con el ramo de rosas que le entrega,
ella se sonroja y piensa "ay mi señor
deja que esta noche toque compañía en el colchón
que dormir con el perro es cosa seria".
Un brindis por usted, delicadeza de mujer
sabe Dios cómo la hizo tan bella,
ella juguetea con el pendiente en su oreja
a veces toca enmudecer y soltar una risa ajena.
Sirva mesero por favor, lo mejor que tenga usted
que este bombón se merece una gran cena,
no escatime un plato en su exquisitez
que esta mujer causa placer en luces y en tinieblas.
Déjeme acompañarla señorita, a su casa en las afueras
y perdone si al final de esta gran cita
le robo un beso,
usted descuide, déjeme a mí encender este candil
echemos esta noche fuera al perro.
Pues por conclusión resulta que...
el farolito no quiso funcionar, el perro durmió en pleno colchón,
no hubo incendio ni culebrón
Cenicienta lo intentó, pero el farolito no quiso funcionar.
tuvo ganas de ser al fin de alguien
y dejar de destapar las ollas de tristeza,
gracias al cielo que hay un Dios
que tiene alma gemela pa quien reza.
Hoy la invitaron a cenar, algo fino, pa empezar
a cambiar el ambiente,
un restaurante que jamás pisaron sus pies de Cenicienta,
sólo de frente lo ha visto al pasar
camino a su trabajo puerta a puerta.
Vaya Romeo ¡qué galán! se ha puesto una flor en el ojal
con el ramo de rosas que le entrega,
ella se sonroja y piensa "ay mi señor
deja que esta noche toque compañía en el colchón
que dormir con el perro es cosa seria".
Un brindis por usted, delicadeza de mujer
sabe Dios cómo la hizo tan bella,
ella juguetea con el pendiente en su oreja
a veces toca enmudecer y soltar una risa ajena.
Sirva mesero por favor, lo mejor que tenga usted
que este bombón se merece una gran cena,
no escatime un plato en su exquisitez
que esta mujer causa placer en luces y en tinieblas.
Déjeme acompañarla señorita, a su casa en las afueras
y perdone si al final de esta gran cita
le robo un beso,
usted descuide, déjeme a mí encender este candil
echemos esta noche fuera al perro.
Pues por conclusión resulta que...
el farolito no quiso funcionar, el perro durmió en pleno colchón,
no hubo incendio ni culebrón
Cenicienta lo intentó, pero el farolito no quiso funcionar.