Impulsada por la tormenta del litoral, pobre balsa rústica
flotas, combates, navegas, sobrevives, al fin llegas a ribera espléndida
plena de seductoras sorpresas, extensa bella costa mística.
Por atracar de improvisto, balsa rústica, resistencia encontraste
a playa virginal burdamente llegaste y encantado en ella quedaste;
aunque ella, con justificación, egoísta nada o casi nada te quiso dar
así obligado, otra vez te aventuraste a la mar.
Poseidón nuevas costas creó
rústica balsa a todas ellas se negó
y la furia de Dios más suplicios le mandó
la Tierra colapso y el agua nuevamente se enfureció,
soberbia y terquedad de aquellos maderos.
Endebles casi leños los maderos
luchan día a día contra la furia de Poseidón, sucia enfermedad;
en un descuido de Poseidón la balsita donde ella llegó;
esta hoy flotó en aquella bella costa de la cual se enamoró,
sólo con ahogos de cuasi exánime asintió que necesita de su amor
ni una sola palabra mencionó, la real tormenta lo acallo,
y de nuevo lo llevo a su perpetua maldición.
Bella costa enamorada de embarcaciones de gran valor
necesito a tu puerto llegar, para romper con la maldición
y en tus playas comenzar una bella reconstrucción junto con tu calor.
No olvido que una balsita de leños soy
pero lo que fuerza de la destrucción que a escombros me transformó
(bis) fuerza, la vida puede volverme a dar, si es con vos.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 27 de noviembre de 2008.
flotas, combates, navegas, sobrevives, al fin llegas a ribera espléndida
plena de seductoras sorpresas, extensa bella costa mística.
Por atracar de improvisto, balsa rústica, resistencia encontraste
a playa virginal burdamente llegaste y encantado en ella quedaste;
aunque ella, con justificación, egoísta nada o casi nada te quiso dar
así obligado, otra vez te aventuraste a la mar.
Poseidón nuevas costas creó
rústica balsa a todas ellas se negó
y la furia de Dios más suplicios le mandó
la Tierra colapso y el agua nuevamente se enfureció,
soberbia y terquedad de aquellos maderos.
Endebles casi leños los maderos
luchan día a día contra la furia de Poseidón, sucia enfermedad;
en un descuido de Poseidón la balsita donde ella llegó;
esta hoy flotó en aquella bella costa de la cual se enamoró,
sólo con ahogos de cuasi exánime asintió que necesita de su amor
ni una sola palabra mencionó, la real tormenta lo acallo,
y de nuevo lo llevo a su perpetua maldición.
Bella costa enamorada de embarcaciones de gran valor
necesito a tu puerto llegar, para romper con la maldición
y en tus playas comenzar una bella reconstrucción junto con tu calor.
No olvido que una balsita de leños soy
pero lo que fuerza de la destrucción que a escombros me transformó
(bis) fuerza, la vida puede volverme a dar, si es con vos.
Pumayawri Sapaki
Cuenca, 27 de noviembre de 2008.
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